EL CLUB NÁUTICO

FOTO 14Los tenderetes fueron, son y serán la mejor manera de disfrutar de un buen rato con los amigos: un par de kilos de chuletas, unas buenas botellas de ron, que no falte una guitarrita y rián pal puelto, a disfrutar que son tres días. Se cantan casi siempre las mismas canciones, pero como si fuera la primera vez, se arregla más o menos el mundo y al final cada uno pa su casa o a rematar la luchada en el bar. Y si al siguiente día tiene uno resaca, caballeros, todo en la vida tiene sus riesgos.

            Famosos fueron los tenderetes en la cueva de Juanito el rubio abajo, casi llegando al cruce de la carretera de San Roque y la desviación para La Cantera. Llamábamos a la cueva “el chalet” o “chaslén” que pal caso es lo mismo y en otra ocasión contaré algunas anécdotas sucedidas en él relacionadas con un concurso de canciones que se hacía y en el que la protagonista principal era la inimitable, la desconcertante, la sin par…, estoy seguro que ya sabrán que me refiero a la singular Monserrat Callaté, pero hoy no, hoy les voy a relatar una anécdota que me contaron en un tenderete al que asistí pai bajo pal Calvario.

  Resulta de ser que un señor llamado Gonzalo y que conocí en dicho tenderete, era socio del Club Náutico y como estábamos hablando de la vejez y cosas de esas (y ya lo dice el famoso cantar: ya me estoy poniendo viejo, pronto me voy a morir, se me arruga toel pellejo y me meo sin sentir- santa palabra-), el amigo Gonzalo relató la siguiente anécdota que le sucedió a un conocido suyo en dicho club: resultó que a un viejito llamado Juan le entró como le entra a todo el mundo en un determinado momento ganas de hacer pis, pero no para llamar la atención de nadie sino porque el cuerpo de los seres humanos de las personas tiene esa maña…, nada que estando aquel venerable anciano en el urinario y ya casi terminando de descargar las aguas menores, uno que estaba haciendo lo mismo al lado de él va y le dijo, dícile gritando para llamar su atención:

-¿Don Juan, don Juan que se está usted meando todos los calzones carajo- y el pobre don Juan se miró tan sorprendido como el otro para abajo y viéndose to entripao le dijo al compañero, dícile:

-“Yas, ¡coño! Lo que son las cosas, que en vez de agarrarme la cuca pa mear lo que hice fue que me agarré un güevo” ¡A mi edad no llegues!{jcomments off}

                                                                                                                      Tino

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