POESÍA

LA SEQUEDAD DE UN MALDITO

 Se soltó el perro maldito 

la noche de San Miguel,

para sembrar rabia de hiel 

con el miedo a él adscrito.

Podrá ese bien tan bendito 

luchar al mal que condena,

Purgando todas sus penas

con la luz de la verdad,

y alcanzar la libertad 

liberando sus cadenas.

Con el perro liberado 

el diablo invade la escena,

con maldición que almacena 

tras un año bien atado.

Libre brinca el malvado 

y corre el pueblo ya suelto,

con fuego en demonio esbelto

ya que es sombra de la noche,

donde el mal pone su broche

con trajín de perro absuelto.

Que comienza su jarana 

de sustos y sinvivir,

al que no puedes abrir 

si te toca la ventana.

Es la maldad que él emana 

la que le da su sustento,

y el alma buena el alimento 

para seguir sus correrías,

desde el ocaso hasta el día 

donde se queda sediento.

Por la bruja maldición 

que le causa tanto espanto,

y como mano de santo 

le da deshidratación.

Pues la luz es perdición 

para que llegue su fin,

cual madera sin serrín 

y al ángel encadenado,

al igual que árbol secado 

en valsequillero jardín.

PEDRO MANRIQUE

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