SALTO DEL PASTOR O BRINCO CANARIO

El Salto del Pastor, Brinco o Salto Canario, es una práctica tradicional de las Islas Canarias. Es parte del patrimonio cultural, de la identidad, y de la idiosincracia de todos los canarios. Esta práctica, al igual que la Lucha Canaria y el Juego del Palo, hunde sus raíces en los usos y costumbres propios de las sociedades indígenas del archipiélago.
Durante los siglos posteriores a la conquista y colonización de Canarias, y hasta nuestros días, se documenta en el archipiélago la pervivencia del uso de la herramienta de la lanza, garrote, astia, asta o lata. Los campesinos y labradores, los pastores y artesanos, los marchantes y arrieros, los carteros y hasta los curas, entre otros, valoraron las ventajas del uso de nuestra herramienta, en sus desplazamientos entre pueblos, por la agreste geografía de las islas.

Y fueron sobre todo los pastores, cabreros principalmente, los últimos guardianes de esta práctica autóctona en Canarias, manteniendo vivo el uso de la herramienta en las apañadas, juntas y desplazamientos del ganado. Ellos y ellas han hecho posible que el Salto del Pastor Canario siga vivo, manteniendo el uso de la herramienta en su quehacer cotidiano, y transmitiendo a las nuevas generaciones de canarios, su uso y conocimiento, sus mañas y sus artesanías ancestrales, en el entorno natural en que se originaron.
Hoy día el Salto del Pastor ha evolucionado hacia una práctica deportiva federada y no competitiva. Desde la Federación de Salto del Pastor Canario quieren que en el futuro esta práctica tradicional se consolide en nuestra sociedad y no desparezca. Y trabajan respetando y difundiendo su esencia como parte del acervo cultural y las tradiciones canarias, manteniendo vivas las mañas y usos que nuestra herramienta de trabajo tuvo antaño, y contribuyendo a la recuperación de antiguos pasos y caminos que en otros tiempos facilitaron a nuestros antepasados, el tránsito por la hostil orografía canaria (Federación de Salto del Pastor Canario (MRB 2011)).
¿Sabías qué?
Hay una técnica llamada salto a regatón muerto, con la que el saltador desciende una distancia más larga que la longitud del palo, por lo tanto, no apoya el regatón en el suelo, solo apunta y se lanza. Estos saltadores deben tener un dominio absoluto de la frenada, existen algunos, incluso, capaces de saltar hasta 8 m.
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