PROTECCIÓN AL NAZI Y BARRA LIBRE AL RACISTA

ronalPues mira por donde, los «¡uh, uh, uh, uh!» que le dedicó parte de la grada de Cornellá a Iñaki Williams se quedaron sin castigo. Parece ser que la suspensión del Rayo-Albacete por el «Zozulya Nazi» de los Bukaneros no ha supuesto el punto de inflexión que muchos esperaban. Yo, la verdad, es que no era tan optimista. Después de tantos años viendo fútbol y escuchar las barbaridades que gritan muchos aficionados, me resultó muy irónico que se tomara una medida tan drástica precisamente cuando el linchamiento proviene de un grupo de extrema izquierda y el objetivo es un futbolista que, aunque ahora recula, acumula gestos y guiños al nazismo. Porque, señores, Zozulya, igual ahora no, pero hace no muchos años abrazó la ideología de la esvástica. En cambio, Williams nunca ha sido un mono, por lo que los ataques que recibió el sábado el del Athletic no tienen justificación ninguna.

 

«La Liga de Tebas obvió los gritos de Cornellá a Williams, confirmando que en el fútbol español los castigos dependen de la ideología»

iñakiY para la Liga, tampoco castigo. Porque el árbitro ni se dignó a recoger los sucesos en el acta. Esto ya empieza a parecer que es premeditado -algunos lo sabíamos desde el primer momento-, porque el delantero vasco -sí, vasco, por mucho que su piel sea negra-, lo denunció por medio de Muniain por si Martínez Munuera, colegiado del encuentro, andaba con cera en los oídos. Pero ni así. ¿Es una consigna de Javier Tebas, presidente de la Liga? La opinión de este reconocido votante del partido de Abascal puede ir por el mismo camino que la de Bertrand Ndongo, al que en las redes se le conoce como el negro de Vox y que criticó al delantero por sus quejas. En definitiva, con el personaje que tenemos dirigiendo la principal competición española de fútbol, en los estadios sí que está permitido insultar. Eso sí, siempre y cuando no sea a uno de los suyos.

Con este panorama esperemos que no logre su propósito de colocar al frente de la Federación a otro como él. Porque en su vergonzosa guerra contra Rubiales, Tebas tantea a Rajoy como sustituto del actual dirigente. Sería ya para llorar.

Conseguimos echar a la derecha del Gobierno y ahora el fútbol tiene que resistir. Hemos marginado a los que reciben sin pudor a Guaidó como un salvador de Venezuela, a pesar de que no se les escapa los intereses que hay detrás de este farsante autoproclamado presidente. Pero en el balompié queda mucho camino por recorrer, porque los primeros que dicen que no hay que mezclar fútbol con política, son los que desamparan a los jugadores de color o ideología distinta a las del presidente. Los ultras tendrán barra libre contra ellos, porque la protección está reservada, lamentablemente, para unos pocos y, de momento, en este país un partido solo se suspende si llamas nazi a un nazi.

RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

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