¿POR QUÉ NO GANA PABLO IGLESIAS?

rafael alvarezEl PSOE ha hecho la única opción que le quedaba, un gobierno de coalición de izquierdas. Eso sí, se deja pelos en la gatera. Pagará un precio por ello. Pero era el posible último que atesoraba Sánchez para intentar un ejecutivo a medio plazo. Que dure o no cuatro años, ya es otro debate. Y si acaso esto empezara mal sería porque se ha perdido un tiempo valioso al forzar el Psoe la repetición electoral en que, a todas luces, salió el 10N más debilitado.

Podemos gana peso político en el país. La Vicepresidencia y los tres ministerios, a falta todo ello de concretar, le dará un protagonismo inmenso. Pablo Iglesias querrá hacer de Podemos un PCI. Esto es, emular a los comunistas italianos de la Guerra Fría que ocuparon todo el protagonismo de la izquierda. Para Iglesias es solo un primer paso para carcomer al centroizquierda que de por sí ya vive la crisis de la socialdemocracia europea.

 

En breve, se visualizará una batalla apasionante en la que Podemos tratará de llevar a cabo su sueño de convertirse en la referencia principal de la izquierda mientras asalta el sistema del 78 ya en franco declive. De momento, reina la confusión o zozobra en la sociedad española en cuanto que nadie sabe qué va a pasar pero sí se asume que esto ya no tiene vuelta atrás. Comienza una nueva etapa del ciclo político para bien o para mal. Pero lo de antes no volverá. Con este acuerdo se certifica la defunción del bipartidismo de antaño. Y el ánimo republicano retorna a la vez que en la Casa Real crece la inquietud y loa seguridad de que Felipe VI se equivocó con su discurso en televisión a cuenta de Cataluña estimulando la aplicación dela artículo 155 de la constitución, entonces obvió su papel de árbitro y la premisa de que incluso los independentistas catalanes son, con palabras pretéritas, sus súbditos.

Iglesias podrá vender electoralmente que las medidas sociales y la recuperación del dinero prestado a la banca es un logro de Podemos. Que el Psoe es de izquierdas tan solo en cuanto Podemos le ha obligado a ello. Con una mirada alicorta, Sánchez gana tiempo. A la larga, es una jugada en la que Podemos se refuerza y tuteará al Psoe. Es, en suma, esa oportunidad histórica que Iglesias buscaba desde que el 15M irrumpiera. La prueba de exigencia para la izquierda es mayúscula. No hay antecedentes desde la transición. Y no tardaremos en comprobar como la política económica de un gobierno puede tropezarse con los intereses de los poderes fácticos. Es un todo o nada. Aunque al final fuese Sánchez el que se haya buscado, sin necesidad, disponer tan solo de 120 escaños. Iglesias no tendrá, ni por asomo, un bajo perfil en el gabinete. Se hará notar. Porque si no lo hace Podemos desaprovechará una oportunidad inigualable.

RAFAEL ÁLVAREZ GIL

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