MORIR ES MI DECISIÓN

elizabeth lopez caballeroHubo un tiempo en el que me fascinaba la política. Tanto que me vi tentada a coquetear e intimar con ella. Pero eso fue hace un tiempo? Cuando yo era más ingenua o cuando la política no se había convertido en el circo que es hoy. Políticos ineptos -y en ocasiones sin formación- que se pelean por ver quién la tiene más grande. Lejos queda aquello de «El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo» (Lincoln, 1863).

Ahora se gobierna por y para el ego -y el bolsillo- individual. Con esto llevamos lidiando años y años los españoles y hemos terminado por normalizarlo -por esto muy pocas veces escribo de política- hasta que me hartan y la única forma que tengo de gestionar ese hartazgo es escribiendo, aunque sea de política. Porque uno se harta cuando juegan con cosas delicadas.

 

A mí, que se critiquen o se insulten en el Congreso ya no me sorprende, casi que hasta me da igual, pero que jueguen con la vida o la muerte de las personas sí que me atiesta. Y eso es lo último que acontece en la trigésima temporada de «No es hay país para políticos torpes». Esta semana el PSOE ha propuesto en la Cámara Baja legalizar la eutanasia, los socialistas defienden que las personas, cuando sufren una enfermedad o discapacidad grave e irreversible sin opciones de tratamiento, tienen derecho a elegir acabar con su vida de forma digna. Y yo aplaudo esta iniciativa como seguro la aplaudirán muchos de ustedes.

Como era de esperar algún partido se ha negado a apoyar esta ley, siendo los únicos que no lo hacen, porque los señoritos españoles tan éticos y moralmente correctos, se ven con el derecho de opinar si una persona que está sometida a un sufrimiento constante para el que no encuentra -ni encontrará- cura, debe perpetuar su sufrimiento. Pero la cosa no acaba aquí, los argumentos que expone, en este caso Pilar Cortés, diputada del PP, son cuanto menos inverosímiles.

El grupo liderado por Casado considera que legalizar la eutanasia es como permitir que alguien se suicide teniendo nosotros conocimiento de ello. No voy a ser yo -aunque no me faltan ganas- la que le dé una clase de psicología a la señora Cortés, pero la distancia que hay entre querer morir de forma digna y el suicidio es la misma que entre la ignorancia y el sentido común. Por qué una persona que sabe que los años que le restan los pasará postrada en una cama con unos dolores inhumanos no puede elegir acabar con su vida. Por qué una persona que necesita ser asistida para todo (aseo, alimentación, respiración, incluso) no puede elegir acabar con su vida. Por qué una persona que es consciente de su sufrimiento y que ha aprendido a leer el mapa del dolor en los ojos de sus seres queridos no puede elegir acabar con su vida.

Yo no quiero esa consternación ni para mí ni para los míos. Y ustedes, señores y señoras del PP, ¿quieren eso para ustedes o para los suyos? No, no lo quieren. Y si les sucediese, ya se encargarían de aceptar y proponer la ley. Sí, aceptar y proponer, que ustedes son de los que empiezan la casa por el tejado y obtienen los títulos antes de recibir las enseñanzas.

ELIZABETH LÓPEZ CABALLERO

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