LA NUEVA VOCACIÓN DEL EXALCALDE

El elemento en cuestión, exalcalde de Valsequillo por la gracia, no de Dios, sino de una moción de censura —y gracias sean dadas— y, sobre todo, gracias a gente seria, coherente y verdaderamente comprometida con su pueblo… pues como digo, el susodicho ha descubierto ahora una nueva vocación tras su caída: la fotografía.
Menudo leñazo se pegó al verse desalojado de lo que él creía su finca particular. Y míralo tú por dónde, se ha especializado en el retrato… y en el autorretrato, sin saberlo siquiera. Porque luces, lo que se dice luces, siempre anduvo justito; y ahora, sin enchufe, la intensidad se le ha quedado en penumbra, cada vez con menos batería.
En cada aparición pública —presuntamente subvencionada, o no… quién sabe, con los dineros del ATI chicharrero— el hombre se retrata solito, sin pudor ninguno, colocándose justo en ese sitio donde la espalda pierde su casto nombre… y dejándolo, además, bien al aire.
Carente de argumentos, de ideas… en fin, carente de casi todo: una ausencia con patas y «verbo fácil», que no hace sino recordarnos, alto y claro, de qué esperpento se ha librado nuestro pueblo después de tantos años.
Salud y larga vida al nuevo equipo de gobierno, que visto de dónde venimos, brillan —y de qué manera— en transparencia, gestión y responsabilidad.
MIGUEL MONZÓN
