LA MONARQUÍA, LA DEMOCRACIA Y LOS GOLPISTAS

Los borbones y Epaña: una relación complicada

Si hay algo que las monarquías, y en especial la española, ha sabido hacer, ha sido convertirse en camaleones y adaptarse a los acontecimientos. Cuando se han sentido fuertes y han tenido los apoyos suficientes, no han dudado ni un ápice en masacrar a quien se les enfrentase: como ejemplo didáctico de esta aseveración, me gustaría recordar al Movimiento Comunero Castellano, que Carlos I se encargó de ajusticiar.

Con posterioridad, se han ido dando esos cambios camaleónicos según intereses del monarca de turno. Entre ellos, cabe destacar a Fernando VII, que no dudó en masacrar a los liberales, tanto en su vuelta a trono en 1814, con la derogación de la Constitución de Cádiz, como posteriormente en 1824 y después de convivir con los liberales de Rafael de Riego, solicitando la ayuda francesa que nos invadió con los cien mil hijos de San Luis. María Cristina, esposa de Fernando VII, y después de la muerte de este, mantuvo en secreto su matrimonio morganático con un sargento de su Guardia, Agustín Fernando, con el fin de mantenerse en la Regencia y con posterioridad, cuando las cosas se le pusieron negras, intentó pactar con el General Espartero para poder seguir con la corona.

Isabel II, también utilizó su camaleonismo, para poder convivir con tal corrupción parlamentara y los continuos pronunciamientos o golpes de estado y su nieto, Alfonso XIII, bisabuelo del actual monarca, no dudó de compartir su reinado con un golpista y dictador como fue Primo de Rivera. Punto y aparte se merece nuestros Rey Emérito que, incluso contra los intereses de su propio padre, tampoco puso reparos a que un asesino, fascistoide, golpista y dictador como Francisco Franco, lo nombrase heredero de su legado.

Como ven, la historia de este país es lo más parecido a un circo o tal vez la podríamos catalogar como «historias para no dormir”. Todo esto viene a cuento de que hace unos días, 73 mandos retirados del ejército español ha firmado un documento dirigido al Rey, que asume Vox, y en donde manifiestan que el actual gobierno es una amenaza para la «unidad nacional». Todo quedaría en una absurda incoherencia y unos delirios oníricos, de una banda de vejestorios, si además no tuviesen un grupo «WhatsApp XIX», en donde uno de esos militares retirados dice: «no queda más remedio que empezar a fusilar a 26 millones de hijos de puta».

Todos recordamos al Rey, en su discurso contra los acontecimientos en Cataluña, en donde tachaba de irresponsables, insolidarios y antidemocráticos, a las autoridades catalanas y que acabó con: “Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España».

Estoy/estamos, esperando que después de dar por recibido el documento de estos 73 ex altos mandos, y conocidos esos mensajes, en donde se habla de: «pronunciamientos» «alguien tendrá que hacer algo legal o ilegal», «para matarlos habrá que fusilarlos» o «creo que me quedo corto fusilando a 26 millones»; además de la intervención de la fiscalía, comparezca ese señor que aparece a las 21:00 el día de noche buena, en defensa del gobierno elegido democráticamente, en defensa de la constitución y la democracia y solicitando la retirada de cualquier condecoración, que pudiesen tener estos conspiradores, además de retirarles las pagas o complementos que tengan, aparte de las que legalmente les correspondan por su cotización a la Seguridad Social. En tanto esto no ocurra, la figura de este monarca, no se diferenciará, al menos para mí, de todos los monarcas mencionados con anterioridad y de la horrible saga borbónica que ha estado esquilmando los recursos y las libertades de todos los españoles.

JOSÉ CLARES GARCÍA

(Opinión extraída de Facebook)

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