ENHORABUENA MAYOYA

Hay gente que trabaja muchos años en un pueblo y ya está. Y hay otra que, después de tanto tiempo, acaba siendo parte del paisaje, de los recuerdos y hasta de las conversaciones de la gente. Mayoya es de esas.
María Dolores González López, en el pueblo nuestra Mayoya, fue durante muchos años la pediatra de Valsequillo.
Por su consulta pasaron cantidad de niños, muchos de los cuales hoy ya son padres y madres. Así es la vida: los chiquillos crecen, los padres envejecemos y los médicos también terminan colgando la bata.
Pero Mayoya ha sido algo más que la pediatra que atendía a nuestros hijos.
Ha estado vinculada al Consejo Escolar, a campañas de vacunación y a distintas iniciativas relacionadas con la infancia y el deporte. Y fuera de la medicina también ha tenido su parcela en esas cosas nuestras que forman parte de Valsequillo: la música, el baile y el folclore.
Ahora bien, voy a contar también una cosa personal, porque si uno escribe sobre alguien después de tantos años tampoco se trata de ponerle una alfombra de flores desde el principio hasta el final.
Nosotros no tuvimos un comienzo especialmente bueno.
Cuando mi hija pequeña era muy chiquitita y Mayoya la atendía, tuvimos nuestras diferencias sobre la manera de entender algunos asuntos de salud. Nosotros teníamos entonces una visión algo distinta, especialmente en lo relacionado con la medicina convencional y otras alternativas, como la homeopatía. Y claro, cuando se trata de un hijo, cada padre cree tener la razón hasta en lo que “no sabe”.
Tuvimos nuestros pequeños desencuentros. Sin dramas y sin darle más vueltas de las necesarias. Eran otros tiempos y cada cual defendía su manera de ver las cosas.
Y lo cuento precisamente porque la vida tampoco es siempre un camino de acuerdo permanente. Hay diferencias, hay momentos mejores y peores, y luego pasa el tiempo y se miran las cosas con otra perspectiva.
En 2025 llegó su jubilación. Y ahí fue cuando uno se da cuenta de los años que han pasado. Porque ya no hablamos de aquella pediatra que atendía a los niños; hablamos de una persona que ha visto crecer a varias generaciones de valsequilleros y valsequilleras.
Después llegaron reconocimientos, entre ellos los Premios Somos Valsequillo, y también otros relacionados con su vinculación con nuestra cultura popular.
Y ahora, para rematar la faena, llega algo que me parece especialmente bonito: Mayoya será la pregonera de las Fiestas de San Miguel 2026.
Y mire usted por dónde…
Aquí me van a permitir una pequeña licencia personal, porque hay casualidades de la vida que tienen su gracia y hasta me parecen bonitas.
Toda mi familia materna es nacida y originaria de Valsequillo. Todos emigraron a Tenerife, menos mi madre. Y allí, se quedaron para siempre, tengo parte de mis ancestros en cementerios de Tenerife.
Y resulta que la historia de Mayoya parece haber hecho el camino contrario. Ella viene de Tenerife y Valsequillo fue el lugar donde se quedó.
Qué vueltas da la vida, ¿verdad?
Unos se fueron de aquí hacia Tenerife y ahora son Laguneros, de San Benito, Tejineros… y otra vino de Tenerife para acabar formando parte de aquí. Y al final, después de tantos años, Mayoya ya no es alguien que simplemente llegó a Valsequillo, es tan Valsequillera como el que más.
La que durante tantos años escuchó a madres y padres preocupados por sus hijos, la que vio entrar niños pequeños en su consulta y salirlos convertidos en adultos, tendrá ahora el micrófono para hablarle a todo un pueblo.
Y eso tiene su cosa, no se crean.
Porque un pregón no es solamente leer unas palabras y ya está. Es salir ahí y hablarle a la gente de la tierra que uno conoce, de la que ha vivido cosas buenas y no tan buenas, de la que te ha dado momentos y también algún que otro quebradero de cabeza.
Y en Valsequillo, de eso, Mayoya sabe un rato.
Así que habrá que escucharla. Yo, desde luego, lo haré con curiosidad, respeto y también con cariño.
Porque al final, después de tantos años, las diferencias quedan donde tienen que quedar y permanece lo importante, la historia compartida y el recuerdo de una mujer que ha dado servicio y ha formado parte de la vida de nuestro pueblo.
Ahora le toca hablar a ella.
Y quién sabe… igual después del pregón alguno se le acerca y le dice, Mayoya ¿te acuerdas de mí? Y probablemente ella se acordará.
Porque son muchos años.
Y en un pueblo como Valsequillo, tantos años dan para conocerse hasta sin querer.
Enhorabuena María Dolores…
MIGUEL MONZÓN

