DIFICULTAD PARA UN FRENTE COMÚN DE IZQUIERDAS

Hoy me han preguntado:
¿Debe PODEMOS integrarse en un supuesto SUMAR 2.0?
La pregunta parte de un olvido interesado.
Desde el principio fue PODEMOS quien empujó la construcción de un frente amplio de izquierdas cuando nadie más se atrevía. Pedro Sánchez no habría sido presidente sin la negociación previa de Pablo Iglesias con ERC, Bildu, PNV y BNG. Eso no es opinión: es historia reciente. Y en el PSOE parecen haberla borrado.
La lucha nunca fue solo contra el PP o VOX. También ha sido contra la pulsión neoliberal de muchos barones socialistas que preferían pactar hacia la derecha antes que transformar el país.
Conviene recordar algunas cosas.
PODEMOS sostuvo y rescató a IU cuando atravesaba su peor momento. Julio Anguita lo reconoció públicamente. Hoy, al escuchar a Antonio Maíllo en ciertas declaraciones, algunos fingen una amnesia política que no solo sorprende: decepciona.
PODEMOS apoyó a Más Madrid para hacer posible un gobierno alternativo en la Comunidad. ¿El resultado? Una traición estratégica de Carmena y Errejón que terminó reforzando a Ayuso. Los hechos hablan por sí solos.
PODEMOS también apoyó a Yolanda Díaz. Fue Pablo Iglesias quien la eligió como sucesora. El agradecimiento fue la expulsión del espacio político a quien hizo posible el gobierno de coalición. Así se paga la lealtad en política cuando se antepone el cálculo personal a los principios.
Y ahora nos vuelven a hablar de “unidad”.
¿Unidad con quién? ¿Para qué? ¿A cambio de qué?
Cuando vemos aplausos desde sectores liberales y desde quienes participaron en la maquinaria mediática que fabricó bulos —Ferreras, las cloacas de Villarejo y compañía— uno tiene derecho a desconfiar. PODEMOS fue atacado después de lograr 69 diputados porque representaba una amenaza real al statu quo. No fue casualidad.
Claro que hay que frenar al PP y a VOX. Sin lugar a dudas.
Pero no a cualquier precio. No diluyendo principios. No aceptando vetos. No normalizando la deslealtad.
La propuesta de Rufián y Santaolalla puede sonar bien en titulares, pero ni ERC, ni Bildu, ni el BNG la respaldan. Sin base política real, los eslóganes no construyen mayorías.
Hace tiempo le preguntaron a Gabriel Rufián a quién pondría al frente de un proyecto así. Respondió sin titubeos: a Irene Montero.
Y ahí está la clave.
Irene Montero, Ione Belarra, Pablo Fernández, Isabel Serra, Serigne Mbaye, Julio Rodríguez… Seguid. La coherencia puede ser incómoda, pero es lo único que perdura. La honestidad política no siempre gana en el corto plazo, pero construye legitimidad.
Como muestra, lo conseguido hace unos días al pactar con el Gobierno una regularización extraordinaria de inmigrantes que beneficiará a más de 500.000 personas.
La historia demuestra que quien resiste con principios termina ocupando el lugar que merece.
Salvador Niebla, Músico
