¿Comprometidos con quién?

      Entrevista-Juan-Carlos-Atta-1wMe llama mucho la atención cómo a lo largo de los últimos años, muchos dirigentes políticos de corte conservador quieren apropiarse del lenguaje que hasta ahora había sido patrimonio de los movimientos sociales alternativos y de los grupos políticos que pertenecen a la izquierda real, no a la aburguesada.

   Conforme nos enterrábamos más y más en el barrizal de esta crisis, aquellos que nunca se mancharon los zapatos, ahora quieren hacernos creer que sus decisiones, su ideario y su lenguaje se han vuelto más sociales, más cercanos al pueblo, y que muchas de las medidas que están adoptando, aunque dolorosas, imitan la conducta del padre o la madre que, en ocasiones, saben que un “No” o un quitar de aquí a los hijos, tiene que ver con un futuro mejor o con el aprendizaje de una lección que nos servirá para toda la vida.

         Nada más lejos de la realidad. Este paralelismo que algunos intentan, no es más que una ofensa a nuestros padres y madres,  a nuestros abuelos y abuelas y a la multitud de generaciones de padres y madres que se quitaban de lo suyo para dárselo a sus hijos.

         Ese tipo de política, de lenguaje, de conceptos y de decisiones, no consiguen enmascarar que lo único que ha cambiado es la falta de valentía y de catadura moral para defender, en tiempos de crisis, un ideario que siempre ha sido patrimonio de los grupos conservadores: gobernar para los que más tienen, en detrimento de aquellos que más lo necesitan. Esto les ha llevado, de un tiempo a esta parte, a privatizar los pocos beneficios-servicios que le quedan a esta sociedad, y a socializar las pérdidas-crisis en las que nos han sumido con sus decisiones.

         Esta forma de actuar se detecta con facilidad en los gobiernos de la UE, en los de nuestro país, nuestra comunidad, nuestra isla o nuestro municipio. Es un mal que ha echado raíces durante las últimas décadas y que no va a resultar fácil de erradicar.

         Para no aburrirles, me quiero centrar en un ejemplo muy cercano, que son los que mejor nos sirven para conocer y desenmascarar a estos farsantes del bien común.

         En Valsequillo, el grupo asba llegó al poder en 2011, prometiendo trabajo para todos los parados del municipio; prometiendo que nos iban a sacar de esta crisis; prometiendo que harían una política más cercana a los vecinos y vecinas; prometiendo y prometiendo… De ahí, su lema en la pasada campaña electoral: “Comprometidos contigo”.

         Sin embargo, una vez en el poder, sus promesas cayeron en el olvido, el contenido de su programa electoral, se convirtió en papel mojado y su idea de política cercana se transformó en soberbia. Fruto de esta metamorfosis, que afecta a quienes piensan que gobernar es el fin, en lugar del medio, el grupo asba decidió subir el precio del agua; luego creó una tasa por depuración; luego subió siete impuestos; después redujo los servicios a la población y restringió las ayudas de primera necesidad a las familias con menos recursos del municipio. Y para rematar esta lista de despropósitos, incrementó la deuda municipal, con lo que el círculo vicioso en el que nos metió este grupo de gobierno (más impuestos y menos servicios), no ha hecho más que aumentar.

         Por todo ello, afirmo con toda la rotundidad que demuestran los hechos, que este grupo de gobierno con quienes único están comprometidos es con ellos mismos y con sus ansias insaciables de poder. Me recuerda a los gobernantes del Despotismo Ilustrado: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Afirman que no hay otra opción y que estas medidas eran necesarias. Sin embargo, la historia reciente demuestra que se pueden hacer las cosas de otra manera. Asamblea Valsequillera lo demostró en la legislatura anterior: bajamos los impuestos, mejoramos los servicios, creamos otros nuevos y llevamos a cabo un plan de rehabilitación y dotación de infraestructuras en todos los barrios. Y, a pesar de que también gobernamos durante la crisis, logramos reducir la deuda en un millón de euros.

         Lo peor de estos personajes es que son los culpables de que la población no crea en  la política y que la vea como uno de los principales problemas de nuestra sociedad. Y tienen toda la razón.

         Por eso, ya es hora de que aquellos prometen una cosa y luego hacen la contraria, salgan de la política. Y el camino no es otro que quitarles todo el apoyo en las urnas.

         En Valsequillo, lo único que podemos esperar de nuestros gobernantes actuales es: más recortes, más impuestos, más deuda y menos servicios. Este es el futuro que nos espera, si no damos un vuelco a la situación. Pero este cambio pasa por cada uno de nosotros, por cada uno de ustedes.

         Y la alternativa a lo que tenemos existe. Lo demostramos en la legislatura anterior y estamos dispuestos a volver a asumir esa responsabilidad, para sacar a nuestro pueblo de esta crisis y construir, juntos, un futuro mejor. Un futuro esperanzador. Un futuro para Valsequillo.{jcomments on}

Juan C. Hdez. Atta.

Presidente de AV

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.