MORGAN. PENSAR Y REÍR DESDE LA VIÑETA CANARIA

Más de cuarenta años de humor gráfico, sátira política y mirada isleña se reúnen en la nueva obra del caricaturista, que presenta “Pensar y reír” en Valsequillo
Más de cuarenta años de historia avalan la trayectoria de Morgan, caricaturizando la noticia, almacenando sátiras y alegatos en trazos familiares para la sociedad en general y para Canarias en particular. Su lenguaje visual, irreverente, inteligente y sosegado, ha creado una marca y un estilo inconfundibles.
Morgan, como ya le llamaban en su época estudiantil, alimentó durante años la prensa local diaria con exquisito acierto. Su mirada periodística otorga al lector una sonrisa inteligente y, al mismo tiempo, ofrece al autor un punto de vista crítico y satírico sobre la realidad.
En sus viñetas aparecen las situaciones del día a día: las pifias políticas, las decisiones desacertadas, los abusos de poder y todas esas escenas que forman parte del pulso cotidiano de la sociedad.
La capacidad de contar un chiste en una sola imagen hace grande su obra. Hay en sus dibujos una línea de trabajo artesanal, afinada por un pensamiento directo, limpio y conciso. A veces duro de interpretar, sí, pero siempre consecuente con la realidad.
Morgan ha sabido cultivar con pericia esas situaciones que se escapan del contexto cotidiano. Él les busca el perfil caricaturizado, el gesto justo, la expresión mínima. Porque la caricatura es un arte complejo: exige contexto, lucidez, chispa y oficio. Luego llega el personaje, trazado en una mirada, en unas arrugas, en unas ojeras. Ahí se entiende su minimalismo exacto.
Parroquiano de Valsequillo, Morgan se siente parte de esa comunidad de medianías con una vitalidad exuberante. En esta etapa de madurez, sigue espléndido de acción, presentando sus trabajos en salas, municipios y espacios culturales. A su ardua labor diaria como viñetista se suma ahora el aval ilustre de los años, de la experiencia y de la expresión depurada.
Es un sensor nato de la realidad política contemporánea. Sabe transmitir su crítica con la elegancia del buen comunicador y volcar en cada boceto la esencia sabia del chiste, casi como si se tratara de cine mudo.
Sus personajes más peculiares poseen la sonda de la hermandad del pleito insular. Dejemos las cosas en paz: Carmelito el isletero y “Lancarnación” lagunera fundaron un cruce de virtudes, arraigos y humor canarión de comprensión inmediata. Sus conversaciones rozan la carcajada. A veces parecen un Pepe Monagas actualizado, pero llevado a la caricatura. Oiga.
Recuerdo bien a aquel señor radiofónico, sentado en la puerta de la cueva con el abuelo, mientras este amarraba hierbas medicinales y el viejo transistor emitía el cuento diario. Yo observaba la sonrisa socarrona del abuelo, que entendía aquellas retrancas y habladurías del canario de ayer.
Morgan ha elevado ese humor isleño a la categoría de excelencia. Día tras día, en sus entregas de prensa, se confirma como un sabio del boceto. Sus ideales se transforman en una denuncia permanente de las maldades del mundo, siempre desde el humor, la inteligencia y la mirada crítica.
Su impronta queda reflejada en numerosos trabajos, publicaciones, cuentos y exposiciones itinerantes. Este viernes presenta su última obra en la Biblioteca Pérez Galdós de Valsequillo. Lleva por título “Pensar y reír”, una expresión que resume con precisión su universo creativo.
Habrá que escucharlo en su presentación, porque Morgan no solo dibuja lo que piensa: también sabe contarlo con la naturaleza inteligente de sus palabras.
Feli Santana
