DERECHOS Y PRIVILEGIOS

JAVIER GALLEGO
JAVIER GALLEGO

Un derecho no obliga a nadie, pero un privilegio sí nos obliga a todos. Los derechos otorgan libertad, los privilegios la quitan. PP y Vox defienden un sistema clasista que responde a un orden moral: Iglesia, Corona y clase social

La derecha está tan a favor de mantener sus privilegios como de limitar los derechos de todos. No es una opinión, es un dato. Un martes PP y Vox vetaban una comisión de investigación a la Corona (junto al PSOE), el jueves votaban en contra de la nueva Ley de Eutanasia y el domingo se manifestaban contra la Ley de Educación que potencia la escuela pública frente a la concertada o privada subvencionada.

Los conservadores se opusieron a la ley del divorcio, del aborto, de las personas trans y del matrimonio igualitario, y se abstuvieron ante la ley de igualdad. Después, no dudan en beneficiarse de los derechos a los que se enfrentaron. Son marxistas de Groucho. Estos son mis principios pero, para lo que me conviene, tengo otros. 

Una derecha del régimen

A contradicciones no hay quién les gane. El Estado no está para ampliar derechos pero sí para proteger privilegios. El Estado no puede ayudarte a morir con dignidad, pero sí tiene que ayudarles a pagar el colegio católico de sus hijos. El Estado no tiene que meterse en la vida de nadie, pero ellos sí pueden meterse en la vida de todos. El Estado no debe intervenir en nada, menos cuando quieren que les subvencione. El Estado es comunista bolivariano cuando protege el interés general, pero ellos acuden al Estado para que proteja sus intereses particulares. Llaman “paguitas” a las prestaciones sociales, pero bien que las piden para sus intereses. Son liberales para lo suyo, intervencionistas para el resto. 

Su posición frente a la eutanasia y la escuela concertada resume muy bien su ideario neoliberal reaccionario. Llaman libertad a que todos paguemos el colegio católico de sus hijos, pero se oponen a que todos podamos decidir libremente cómo queremos vivir y morir dignamente. No sólo quieren obligarte a acatar su modo de vida sino también a financiarlo, como nos siguen obligando a financiar a la Conferencia Episcopal con los impuestos de todos, porque lo que los católicos le dan en la Renta, nos lo quitan al resto. Es la versión actualizada del Estado-Iglesia. Los curas dictan la moral, los políticos la imponen y ambos pasan el cepillo. A dios rogando, con el mazo dando y poniendo el cazo. 

Con la eutanasia les pasa como con el aborto. Su ideología por encima de tu dignidad. Quieren imponer una vida a cualquier precio, en lugar de defender una vida que valga la pena. Se dicen provida como si los demás fuésemos promuerte, cuando la realidad es que los demás somos provida digna y a ellos poco les importa que esa vida sea invivible. Les importa más un nonato que un niño nacido. No hay más que ver el abandono en el que el gobierno madrileño tiene a la Cañada Real, donde familias con menores llevan meses sin electricidad, pasando penurias y frío, abandonadas también por un gobierno de izquierdas que dijo que éste era el año de la lucha contra la pobreza infantil. Con la eutanasia es lo mismo, los conservadores quieren que vivas a toda costa, pero luego recortan las ayudas a la dependencia. 

Aquí lo esencial es la diferencia entre privilegios, derechos y obligaciones. Un derecho no obliga a nadie, pero un privilegio sí nos obliga a todos. Los derechos otorgan libertad, los privilegios la quitan. PP y Vox defienden un sistema clasista que responde a un orden moral: Iglesia, Corona y clase social. Por eso privilegian la escuela privada frente a la pública, por eso quieren limitar derechos como la eutanasia y por eso salen en defensa de la monarquía, pese a sus escándalos: porque es la máxima representación de esa desigualdad.

Si se desmorona la cúspide de esa pirámide, temen que arrastre en su caída a los que están inmediatamente debajo, que forman eso que se ha llamado el Régimen del 78. Ésa es la razón de que el PSOE siga haciendo de bloque de contención y protección de la Corona. Ésa es la razón por la que temen una república, porque el republicanismo quiere derribar los privilegios para levantar sobre ellos una democracia con más derechos e igualdad.

JAVIER GALLEGO

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