MUCHO CUENTO Y POCAS CUENTAS

En estos días de estridencia política en Valsequillo, desde distintos ámbitos del poder local van sumiendo a la población en una espiral temerosa, como si la aprobación de una moción de censura supusiera un paralelismo con un fusilamiento ante un paredón o una deportación selectiva al rincón más oscuro de la estepa siberiana.
Extienden un relato (cuento) alejado de la realidad porque no quieren normalizar un instrumento legal que la democracia ha establecido para exigir responsabilidades a un gobierno, en este caso Asba-CC, para forzar su dimisión en base a diversos factores determinantes que ponen el foco sobre una gestión ineficaz que causa un perjuicio notable en la administración que regenta y al pueblo administrado (cuentas).
La moción de censura es una herramienta constructiva cuya aprobación permite cambiar de gobierno de forma sencilla y natural sin que nadie tenga que rasgarse las vestiduras por ello. Cuando no miras la situación con esa perspectiva democrática quedas fuera de la confianza que el pueblo ha depositado en quienes han elegido para representarlos.
Cuando quien gobierna pierde el poder en base a las reglas del juego democrático con un argumentario que refleja su falta de respeto al mismo y lanza a los cuatro vientos expresiones como “revanchismo”, “traición”, “transfuguismo”, “injusticia”, “ansias de poder”, “pacto de perdedores”, “robo de alcaldía”, transmite un delirio que enraiza en su afán por mantenerse en el poder sea como sea.
El arraigo al sillón es su paranoia y no les deja otear el horizonte y actuar con sensatez aceptando las reglas del juego. Tal es así que en últimas declaraciones el alcalde amenaza con volver en 2027 alegando que lo ocurrido es una injusticia, cuando en realidad es un acto de dignidad democrática y valentía para intentar reflotar a un pueblo muy defraudado con quienes gobiernan. Después de llevar varias campañas electorales aduciendo que no se volvería a presentar su razonamiento sí que es un claro acto de “revanchismo”, al no saber ceder el cargo que ostenta.
Al margen de toda la terminología negativa expresada por el pacto Asba-CC, que transmite un estado de esquizofrenia aguda ante la frustración por perder la poltrona, se cuela en los medios que Francisco Atta ofertó al Psoe un acuerdo para garantizar la estabilidad del grupo de gobierno municipal, que al final no cuajó. Dicho “en román paladino”, el alcalde ofertó la entrada del concejal del Psoe en el grupo de gobierno, parar la firma de la moción de censura y perpetuarse en el sillón de forma indefinida. Según la rumología, hasta ofreciendo la alcaldía.
Si por un lado intentó dar este paso a la desesperada, no nos extrañemos que hayan aspirado a presuntos amaños amarrados con prebendas para conseguir un cambio de voto en el pleno clave del martes. Visto lo visto y cómo están actuando, podemos ver hasta burros volando.
Por cierto, no sabemos en que ambientes se mueve el alcalde, aparte de su círculo de fieles, pero hablar de un “clima de tristeza” es sublimar su propio ego entonando el “sin mí no hay futuro”. Sales a la calle y el ambiente es el mismo de siempre, pero ahora con la alegría de quienes expresan de forma clara y entusiasmados que “ya era hora”, “era necesario un cambio”, “ya son muchos años con un pueblo parado y sin avances”. Esas expresiones no son de ahora, llevan años circulando en la calle y por fin se va a dar para el gozo de muchos.
Al igual que en 2007 se dio el primer pacto de gobierno, ahora va a acontecer la primera moción de censura en el Ayuntamiento de Valsequillo.
LA REDACCIÓN ELNACIENTEDIGITAL
