LA LUZ ES LA LLAMA

Y eso oscuro que no cambia,
que permanece en el tiempo,
como un lastre obstruyendo
la evolución de la savia.
Es una sombra que perturba
y conduce al vacío,
donde la conciencia se nubla
es un caos de puro hastío.
Se prioriza el interés
del líder maquiavélico narcisista,
con riqueza personal como lema;
La desigualdad social de pone a la vista
se cambia el orden en el diluido sistema.
Así que…
habrá que hacer un esfuerzo
para romper esta tendencia,
con valores como almuerzo
en una nítida conciencia.
La impunidad de bulos y agravios
en boca de charlatanes
tendrá penas de labios
con ley de malos ademanes.
Así que…
¡Qué no se apague la llama!
¡Qué no se apague jamás!
Que la luz de la libertad clama
alumbrar libre y siempre a más.
Que desaparezca el ocultismo
y la oscura opacidad.
Y que la verdad se manifieste
con limpia claridad.
Pedro Manrique.
