SANTA MOTOCICLETA BENDITA

Confieso que el sagrado tiempo no se puede exprimir más y en esta disculpa inocente devuelvo a los amantes de las historias dominicales de motocicletas y desayunos de dos ruedas con historias nuestras tesis románticas de algo más que motos y sobre todo, las historias que hacen de la moto «una devoción», o una irresistible hermandad de filosofía de vida. 

Y me asaltan palpitaciones irresistibles con esa forma de encajar las grandes cosas que nos pasan alrededor. Leer una historia, la primera gran historia de la santificada vida o dualidad espiritual de una moto que, tras un accidente, ha cautivado a un pueblo, a una región, a un país. Sabido es que algunos países son profundamente religiosos, como para hacerles un templo a algo sagrado, que se manifieste.  Tanto como declarar a las vacas, animales intocables. A partir de aquí, ustedes piensen lo que quieran de esta historia. Pero ocurrió tal y como se las cuento después de interpretarla. 

Ustedes saben que la moto más antigua del mundo, fabricada en serie, mientras no se demuestre lo contrario, es la Royal Enfield. En este siglo 21 celebran sus 120 años. Tal vez nuestra joven mentalidad de motorista nos induce a pensar que la historia de motocicletas es solo cosa de anglosajones; no amigos, no. Tampoco es la tesis de esta historia. Por lo tanto, vayamos al grano.  En India y en esa superpoblación oriental, las motos han aliviado los colapsos del intenso e insoportable tráfico. La vida no se concibe sin motos. Otros ejemplos son Vietnam, Corea, China, Indonesia, Malasia…

Todo comenzó en diciembre de 1991, con nuestro motoclub en plena efervescencia de gestación, cuando un ciudadano hindú, que viajaba en su Royal Enfield Bullet 350 cc, se estrelló contra un árbol, sin justificación alguna. El grave impacto le provocó la muerte en el acto. Llegó la policía, comprobó que la moto no había sufrido daños, levantaron el cadáver y se llevaron la moto a comisaría. Hasta aquí, todo bien. 

Al siguiente día, la moto desapareció de la comisaría como por arte de magia.  Buscaron y rebuscaron y apareció de nuevo en el lugar del accidente… Es complicado intentar explicar la magia, pero así sucedió. La policía desconfiaba y se volvió a llevar la moto a comisaría. En la población de Chotila, el rumor comenzó a fraguar y hervir al día después. Cuando aún amarrada y sin gasolina, a pesar de las medidas tomadas, la Bullet volvió aparecer en el lugar del accidente, por tercera vez… Y hubo más, según cuenta la leyenda. 

A partir de aquí, ustedes piensen en los sucesos inexplicables. Llamen a Iker Jiménez. Confiesen que no lo entienden y que les cuesta creer en el más allá… Mientras una parte espiritual del pueblo, comienzan con el rito del santifico. Y así sucedió y así se lo relatamos. Actualmente existe y adoran a la motocicleta del malogrado Om Singh Rathore. Ahora renombrado Om Banna. El Dios de las motocicletas, familiarmente conocido como Bullet Baba.

Evidentemente, no hay conductor de motos que realice largos viaje o viva su vida integrada a este medio, sin que haga la parada de rigor al paso por el lugar del templo para presentarles los respetos al Dios de la motocicleta. Por supuesto muchos creen que evadir el misticismo es señal de mala suerte y el santuario se convirtió en un seguro de vida, para moteros devotos. 

Por supuesto, brazaletes, lazos rojos, pañuelos, banderolas, decoran el árbol fatídico del accidente, cerca del templo y siempre está lleno de barras de incienso, flores, botellas de licor, cascos, y tantas cosas que se interpretan como reflejo de alegorías de la santidad. Incluso tienen hasta su propio sacerdote, que oficia un ritual en la aurora y en la puesta de sol. Y vienen gentes de todo el país… TEMPLO

Por fin. La motocicleta tiene su lado bueno en el templo de On banna. Ya bastantes adeptos se llevan por delante, como para no creer en su deidad espiritual de transporte al más allá…

FELI SANTANA

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