RITUAL PARA CURAR LA HERNIA UMBILICAL

octavioOCTAVIO MONTESDEOCA

La noche de San Juan está llena de rituales y magia. Se celebra la madrugada entre el 23 y 24 de junio de cada año. Es una fiesta de origen pagano para recibir al día más largo del año y la llegada del verano (solsticio de verano).

Se cree que los primeros cultos solsticiales comenzaron hace 8000 años, cuando nuestros antepasados observaban las estrellas y constelaciones. Se dieron entonces cuenta que en una determinada época del año, el Sol se mueve de una forma muy característica. Detectaron entonces lo que llamaron los solsticios de invierno y de verano.
Las diferentes culturas a lo largo de la historia han ido creando mitos y leyendas sobre esta noche mágica, desde los Egipcios hasta los Cristianos, quienes llamaron “puertas” a esta noche, donde creían que podían trasladarse en el tiempo. El misterio y la magia acompaña a esta noche desde siempre.

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Hoy les cuento un hecho real, vivido en segunda persona, aunque no puedo desvelar los nombres, respetando el expreso deseo de su protagonista.

«Un mes justo después de aquel madrugón, volvió a sonar el teléfono fijo (único que teníamos en la década de los 80, por otra parte)…una voz ronca, al otro lado del teléfono le dijo a mi padre:

EL NIÑO ESTÁ CURADO, LA RAMA DE LA MIMBRERA ESTÁ PEGADA

Era viernes, 24 de Julio de 1.981 y mi padre estaba de vacaciones, como de costumbre todos los años por esta fecha (por eso los niños siempre nacían en primavera).
Se acercó lentamente hasta la cuna, como se acerca un felino a su presa, y destapó al niño (que contaba tan solo con 3 meses y le habían diagnosticado hernia umbilical, y ya estaba en lista de espera para operarse),le miró el ombligo y lo comprobó: el niño había sanado, ya no tenía esa hinchazón.

Mi madre que se había despertado por el estruendoso teléfono contemplaba asombrada como mi padre lloraba y se reclinaba ante el bebé rezando un «padre nuestro» y gritaba a continuación «SAN JUAN LO HA CURADO, SAN JUAN LO HA CURADO!!!»
A continuación se vistieron y fueron al Hospital a confirmar la buena nueva, y la doctora «M______» se quedó boquiabierta «nunca en mis 20 años como médico he visto algo igual…es un milagro».

Pero ¿qué hizo que se produjera este milagro?

Nos remontamos justo al amanecer del día de San Juan de 1.981, mis padres nos metieron en el coche con el pijama y salieron pitando hacia «Tasarte», barrio de la Aldea de San Nicolás, en el que se mantenía el RITUAL DE CURAR LAS HERNIAS ese día del año con la intercesión de San Juan.HERNIA2

Y así lo cuenta mi madre, a día de hoy:

«La gente de atrás lo contaban…que en Tasarte Juan José y María pasaban a los niños con hernias al amanecer de San Juan y se curaban. Papá habló con Juan José, y quedamos en vernos al amanecer, pero como era lejos llegamos ya de día.

-El sol ya está rayando, veníamos ya de vuelta…pero vamos a intentarlo…que San Juan haga la parte de él, que nosotros hacemos de la nuestra- dijo el lugareño.

Fuimos corriendo a la mimbrera, con un cuchillo abrió la hoja de mimbre y le pasó la hoja superior por el ombligo. Juan José dijo «María te entrego este niño roto…pásamelo sano» y le pasó al niño a María quien repitió la letanía «Juan te entrego este niño roto, pásamelo sano» y así varias veces, rezando en voz baja una oración que no pude escuchar bien.

Luego amarraron las dos partes de la hoja de mimbrera cortada con un lazo y esperaron a ver si «pegaba», y cuando pegó, llamaron a papá para decírselo:

«EL NIÑO ESTÁ CURADO, LA RAMA DE LA MIMBRERA ESTÁ PEGADA»

HERNIA4No pretendo convencerles de este fenómeno. Solo sé que es real, y la mejor prueba es ese bebé herniado, nacido en 1.981, y que hoy luce perfectamente sin haberse operado. Muy orgulloso de él, por enfrentarse a todos los problemas y enfermedades que la vida le ha hecho sortear. UN GRAN LUCHADOR DESDE QUE NACIÓ.

Por otro lado, he encontrado relatos similares de este ritual, que se celebra en Mallorca:
«El Vimer de Manacor en Mallorca»: Multitud de niños, acompañados por sus padres, que llegan hasta la finca de Manacor al amanecer para curarse de las hernias. Mientras se entregaba una cinta con un número a las familias y a la espera de que saliera el sol, la familia Sunyer-Sureda se encargaba de preparar las ramas y cortarlas por la mitad. Después se pasaba al niño o niña por en medio y se esparcía la savia del sauce en el punto donde se encontraba herniado. Una vez finalizado el ritual, los padres ponían el número identificativo a su rama y una cinta de color atada con rafia que se sellaba con barro. La leyenda cuenta que si al paso de un mes, por Sant Jaume, la rama brotaba era señal de que el niño se había curado.

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