LOS LLANOS, LOS NARANJEROS Y LA CULATA DE MADRELAGUA

Si algo nos llama la atención cuando vamos circulando en moto, es la tendencia de la mayoría de los usuarios de las dos ruedas a seguir las carreteras principales. Las que conectan los municipios o incluso los barrios de algunos de ellos, evidentemente hay que rodar muchos kilómetros por ellas.

Ruta apta para todo tipo de motos, aunque preferiblemente de media cilindrada.

Para comenzar a memorizar todos los enlaces posibles buscando siempre el equilibrio en altura y paisaje, lo que no queda tan claro y de momento parece la salvedad de los rincones más escondidos son las vías rurales o sendas con otros tipos de pavimentos: Cemento, tierra, o grava. En cualquiera de los casos, nuestra apuesta está por descubrir la grandeza de la isla desde los lugares más recónditos y tal vez la toponimia los despiste un poco, pero es la que consigue llevarnos hasta esos puntos olvidados que guardan verdaderos tesoros naturales y sociales. 

Hoy volvemos a Valleseco, ese pequeño municipio de cumbres en el corazón del norte de Gran Canaria, allí se esconde una riqueza paisajística variada y tan solo podremos adivinarla si decidimos escudriñar y rebuscar, pues pocos datos te enseñan tanto. 

El punto de partida lo pondremos en Lanzarote de Valleseco en los bares del centro del pueblo que tiene bastantes. Partimos hacia la cumbre por la GC-21 en el cruce del Lomo tomaremos a la izquierda por la GC-214 y comenzamos a bajar de nuevo, hasta el siguiente cruce de la derecha a escasos 300 metros del cruce anterior.

Vamos dirección Madrelagua, y cambiamos la divisoria. Pasamos por el barrio de la Higuerilla y bajamos hacia el otro barranco, el del Charquillo de Madrelagua, que nos lleva hasta el pueblo. Por el Barranquillo de la Yedra, hermosas vistas diseminadas de este bonito pago. pasando la cantina del pueblo, en el barranquillo, que recomendamos para comer, en el siguiente cruce señalizado por los llanos.

Bajamos a la izquierda, como si fuéramos acompañar el barranco. Costeamos todo el barrio de los Llanos y Los Naranjeros y comenzamos adentrarnos en el fondo del barranco por la Hoya de los Ajos, que va cambiando a un paisaje más tupido y llenos de cuevas -antes habitadas-. En este punto la carretera estrecha deja el asfalto y es reconstruida en cemento, por en medio de nogales y castañeros y mucha vegetación, avanzamos despacio con pocos espacios laterales de escape y sin valla de resguardo, con prudencia. 

Al final se abre el barranco para recibir el de La Culata por la derecha, mientras observamos infinidad de casas rurales de alquiler en el punto más interior de las Rosadas. Siguiendo la pista que hora sube a Lomito de la Culata llegamos al final, para tomar buena nota de este rincón tan escondido, hacer nuestras fotos de rigor y ubicar este lugar en el mapa de nuestro pensamiento.

Divisamos a lo lejos la Montaña de Osorio por un lateral y los barrios altos de Teror. Mirando desde este rincón de la Culata de Madrelagua –nombre este, de una fuente que terminó dando nombre al pueblo por su topónimo- Fuente de Madre del agua. 

Hay que regresar por donde hemos bajado hasta el centro del pueblo de nuevo, donde tenemos dos opciones claras; una, la de bajar por nuevos atajos a San Isidro por las Majadillas o La Solana, pero también podemos subir de nuevo a Valleseco por el Lomo, a reemprender otra ruta hacia la cumbre o a Teror. Seguimos teniendo todas las opciones. 

Conoce tu tierra, descubre tu isla, Cuida tus rincones.

FELI SANTANA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.