EL PAPA, ¿NEUTRALIDAD REAL O NEGOCIO DE FE?

La Constitución Española dice que ninguna religión es la oficial del Estado. Sin embargo, nuestras autoridades estatales, autonómicas y municipales siguen cooperando de forma masiva con la Iglesia Católica. Mañana mismo arranca la visita del Papa a España, y con ella vuelve el gran debate: ¿la teoría dice una cosa, pero la práctica es otra muy diferente?
Para este evento se van a movilizar 15.000 agentes de seguridad y se van a gastar más de 80 millones de euros de dinero público. Ante un despliegue de este calibre, la diputada Ione Belarra lanzó una pregunta muy directa en el Congreso:
«¿Qué se preguntaría la gente si en vez del Papa fuera un ayatolá iraní quien diera un discurso en el Congreso de los Diputados?».
Con esta frase, Ione recordaba que España YA ES un Estado aconfesional por ley y que, por tanto, este trato de favor es incoherente. O las normas son iguales para todos, o la neutralidad del Estado es mentira.
Es cierto que al Papa se le recibe con honores porque es el Jefe de Estado del Vaticano. Pero la gran contradicción ocurre cuando el dinero de tus impuestos paga sus misas y actos religiosos. ¿Cómo se puede hablar de igualdad si el dinero de todos, seas musulmán, judío, ateo o agnóstico, termina financiando todo el despliegue y los altares de una sola religión?»
Para justificar este gasto que empieza mañana, los defensores de la visita siempre usan el argumento del dinero, dicen que el turismo y la hostelería ganarán millones gracias al evento. Pero usar el beneficio económico para defender un acto religioso va totalmente en contra de lo que enseña el propio cristianismo.
Los Evangelios cuentan que Jesús de Nazaret entró al templo de Jerusalén de forma muy violenta. Echó a los comerciantes, volcó sus mesas y les gritó que habían convertido un lugar de oración en una cueva de ladrones. Jesús atacó directamente a los que usaban la religión para ganar dinero.
Si miramos lo que pasará mañana, las preguntas surgen solas:
-¿Qué pensaría Jesús al ver que su mensaje se justifica hoy con un balance de beneficios hoteleros?
-¿Qué diría al ver que se despliegan miles de policías basándose en una simple lógica de ganancias comerciales?
Al aplaudir la rentabilidad de este viaje, las administraciones públicas parecen haber sentado a los mercaderes directamente en el altar.
Si esto mismo lo pidiera una religión minoritaria para su líder, los políticos lo rechazarían al momento usando la ley de aconfesionalidad como excusa.
Las instituciones camuflan este gasto como ‘interés público’ y dan ventajas fiscales a las empresas que lo financian, dejando un agujero millonario en las arcas del públicas.
Un país democrático no puede jugar a dos bandas. Financiar la fe de unos pocos con el dinero de todos no es cooperar; es mantener un régimen de privilegios históricos heredados.
Mañana, mientras la alfombra roja se despliega con fondos públicos, España volverá a demostrar que prefiere el beneficio económico antes que cumplir sus propias leyes de neutralidad. Si queremos una democracia madura, la laicidad tiene que ser una realidad diaria, no un decorado que se monta cuando interesa.
Rafael Hernández
