EL NORTE YA ESTÁ PERDIDO

Es el plan trazado con Teodoro Sosa a la cabeza
Cuando el discurso de los políticos de turno repite sin pudor que – ¡el Norte también tiene derecho a vivir del turismo! , sabemos que el fracaso del actual modelo económico se ha convertido en dogma y lo seguimos aplicando sin pudor aún a sabiendas del daño que se causará.
No se trata de derechos de quienes aquí nacimos y vivimos , sino de rendición a los intereses foráneos que son lo que de verdad ganan en esta película de guiris.
Se trata, una vez más, de rendición al cemento, al monocultivo turístico, al expolio energético y a la destrucción del entorno.
Lo que sí han aprendido bien los políticos mediocres —al dedillo— es que respaldar a ASHOTEL, a REE y al resto del entramado empresarial energético-turístico asegura financiación para sus campañas y estabilidad para su estatus.
La política convertida en sucursal de intereses privados.

La Aldea de San Nicolás ya tiene planificadas 1.500 camas turísticas. Guía, Gáldar y Agaete tienen otras 1.000 en trámite.
Van directos a copar cada cala, cada playa, cada resquicio de vida costera del Norte. Todo ello sin ni un solo debate serio sobre los límites del modelo.Como no podía faltar el peaje del clientelismo político, tenemos el famoso tren de Teodoro Sosa, proyecto faraónico que dará la vuelta a la isla —por supuesto— pasando por “su” Norte. Más de un empresario tendrá bisne para muchos años.
Pan, circo… y vías.
Se organizarán horarios para ir a recibir y saludar a quienes lleguen aunque no sea rentable. Que no se diga que no somos hospitalarios y no nos entregamos a la causa con fervor.
¿Y qué más?
Pues una planta de biogás en la Atalaya de Guía. Aunque afecte a la salud pública, da igual. Si hay subvenciones europeas, es negocio, se firma con los ojos cerrados.
Bisne is bisne. ¿O no? – oohhh, mira ver, ¿qué te creías? –
También llegarán los megaparques solares en Gáldar y Valle de Agaete, no para cubrir las necesidades de los vecinos, sino para alimentar a una red que reparte beneficios fuera y deja las migajas dentro.
No olvidemos las dos centrales hidroeléctricas proyectadas, las torretas eléctricas que colonizan el paisaje y el discurso hueco del cambio climático para justificar cualquier barbaridad.
No. No se trata de transición ecológica ni de desarrollo sostenible. Se trata de puro negocio, punto. El precio lo paga el territorio, el medio ambiente, la calidad de vida… y el futuro de las generaciones que vivirán (o huirán) del Norte porque vivir allí será una aventura.
Ya lo dice el Gobierno de Canarias, múdate al interior si es que encuentras alguna cueva que habitar.
Ricardo González Roca Fonteneau
Grupo Canario de Opinión
