AGUSTÍN VOLVIÓ AL HOGAR

El pasado miércoles, en el marco del homenaje a Agustín del Pino Calderín, volví a unirme a Almogaren, está vez cantando las letras de tres de sus canciones.
Qué grande es Agustín, porque quedó claro que se nos fue físicamente pero siempre estará junto a su familia y su pueblo con la presencia de su espíritu.
Fue como haber sido llamado desde el primer equipo del Valsequillo FC a jugar un partido de liga de regionales tras haber estado varias temporadas en el juvenil.
Silencio, Islas del Atlántico y el siempre memorable que tanto gustaba a Agustín, el Guanche Bereber, y que tantas veces coreamos desde la grada todos los chiquillos que nos arremolinábamos junto a los grandes del pueblo, llevando la música del ilustre conjunto cultural por toda la isla.
Lamento no haberme aprendido todavía las letras de memoria y tener que tirar de chuleta y leer sin las gafas porque ya tengo la vista esparramá.
A ver si pa la próxima les canto de un tirón todo el repertorio más las nuevas canciones que ya están en el laboratorio.
«Hogar» sería la expresión correcta de cómo nos sentimos todas las personas dentro del teatro Jacinto Suárez Martel.
Agustín volvió al suyo el miércoles, y con él hicimos nuestro mejor ensayo.

FERNANDO TOSCANO BENÍTEZ
