UN MANTERO

LUISA DEL ROSARIO

Las idas y venidas de la familia Bellamy, retratadas en la entonces popular serie británica ‘Arriba y abajo’ a mediados de los 70, eran menos interesante que las diferencias que marcaba la clase alta con respecto a la «servidumbre». En la misma casa convivía el barrio rico con el barrio pobre, sin que el primero sintiese casi la presencia del otro.

La tradición histórica de ciertos países hace que aún hoy se note más en unos que en otros esa discriminación. Cierta parte de la población se cree ungida y con derecho a disfrutar de privilegios con respecto al resto. Asumen, aún sin saberlo, la disparatada teoría de la cultura de la pobreza de Oscar Lewis, quien de alguna forma culpaba a los pobres por ser pobres.

El mantero Serigne Mbayé

Ese tic tan de libro de autoayuda también es muy español. «Un mantero en la lista de Podemos», decía un titular de prensa estos días en referencia a Serigne Mbayé. También van en esa lista «un taxista», «un sindicalista» y una «activista antidesahucios». Diríase que lo que se pretende decir es que ser negro, trabajar en la calle, defender los servicios públicos o plantar cara a los abusos inmobiliarios invalida para la política. Y, al contrario, eludir impuestos hasta que te pillan no invalida para ser emérito, comprar tránsfugas es compatible con presidir una comunidad y ser fascista es estar en el «lado bueno de la historia».

El principio de caridad en la argumentación obliga a intentar exponer las razones del o la oponente en las mejores condiciones posibles. Sin embargo, esta lógica difícilmente puede aplicarse a los medios de comunicación que, en buena medida, no son más que los voceros de la parte victoriosa de la historia. La buena noticia, no obstante, es que hace tiempo que solo convencen a los que ya están convencidos.

LUISA DEL ROSARIO

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