CON VOZ PROPIA

SOBRADILLO, TROYANAS Y CARPINTERAS

Inmersos en un verano a veces agobiante y muy lejos de los paisajes idílicos que recuerda nuestra tierra en cuanto cambia el ciclo invernal y primaveral, seguimos tirando de hemeroteca para descifrar esos valores tan entrañables que nos regala aquellos paisajes. 

Hoy queremos volver al esplendor verde y extraño de rincones escondidos en el norte más auténtico de Gran Canaria. La gran depresión de Valleseco y su imponente vergel natural. Vamos a partir del cruce de La Laguna, en la carretera GC-21, justo ahí se encuentra el restaurante los Arcos, de buen yantar. 

Avanzamos unos metros y nos desviamos a la derecha por un atajo llamado la Cruz Verde, que nos lleva enlazando pequeños cruces primero izquierda y luego al frente, hasta el vivero de Valleseco, donde conectan varias calles, seguimos de frente bajando hacia la vaguada del Sobradillo, donde tomaremos la primera a derechas.

Ya en pleno descenso, por el centro del barranquillo, podemos equivocarnos y bajar por Zamora acabando en el mismo sitio, solo que no disfrutaremos igual del encanto del Sobradillo, tan exuberante de vegetación.

En el cruce del mariposario abandonamos la bajada y seguimos recto a la izquierda en dirección al Lomo de los Pinos, que se llega en escasos kilómetros. Cruzamos el lomo hacia la calle de frente, evitando bajar por los pinos o subir a Zamora.

El siguiente cruce que encontramos nos mete de lleno en las Troyanas, donde el verde y el paisaje se desmasifica creando núcleos más rurales. Descendemos con doble paella y conectamos con la GC-307, que nos indica que cruzamos las Troyanas y nos lleva hacia Las Carpinteras, a través de un barranquillo con mucha agua y verdor, en invierno.

Vamos a descubrir cada uno de ellos por pura intuición, algunos acaban en casas de campesinos, pero merece la pena escudriñar estos pasillos tan naturales, llenos de casitas canarias y fincas arboladas.  

Continuamos por la general, la GC-307, que sigue intercalando casitas y fincas, en unos pasajes inolvidables, pronto entramos en Las Carpinteras, en el barrio, ahí debajo del roque, encontramos el cruce del Caserón que viene del Molinete y Carpinteras Bajas.

Localizamos la cancha y el parque, casi desapercibidos al margen derecho de la carretera, nosotros continuamos avanzando y dejamos a la izquierda la calle que rodea el Lomo las Troyanas, y nos internamos hacia el final de Las Carpinteras, donde la visión nos desvía a buscar una salida o regresar.

Damos vuelta y subimos por el primer cruce pendiente que encontramos, piso de cemento y debemos afianzar el manillar ya que la pendiente impone. El lomo de las Troyanas nos saca a la GC-305 después de subir con inercia y firmeza alegres por una buena rampa de vértigo.

Hemos superado el último obstáculo y la nueva carretera nos reconduce con las emociones a Valsendero o a Valleseco, donde les dicte el destino y ganas de seguir descubriendo. Estos lugares tienen un encanto brutal en invierno y unas sombras y luces arboladas en verano bastante agradables. 

A disfrutarlo chicos, y no olviden hacer las fotos de rigor. 

Conoce, descubre y cuida tu tierra.

FELI SANTANA

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