OPINIÓN

NO ES DÍA DE FIESTA

… Es un día de lucha y protesta. Es una de las frases que seguramente oiremos en las manifestaciones de este 8M. Pero realmente ¿hace falta reivindicar algo en este día? ¿No somos ya iguales las mujeres y los hombres?

Si nos remontamos a la segunda república, época de derechos sociales en España, recordaremos que las mujeres consiguieron el derecho a votar, a divorciarse (desarrollándose en el texto que “El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para uno y otro sexo, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges con alegación en este caso de justa causa» que fue pionera en Europa) y el derecho al aborto hasta la semana 12 de gestación.

Y llegó la etapa franquista, la cual supuso el retroceso de estos, y otros derechos sociales, especialmente los de las mujeres.

Actualmente tenemos una legislación más acorde al artículo 14 de la constitución, “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo…” y con la evolución de los años hemos adoptado ciertos consensos sociales en los que todo el mundo estamos de acuerdo. O estábamos. Como lo era la violencia de género.

Tenemos unas leyes que protegen a las mujeres de la violencia que sufren por el hecho de serlo y ya hay ayuntamientos que niegan que la violencia sea una cuestión de género (violencia en el seno de la familia, lo llaman).

Los mismos ayuntamientos han eliminado la concejalía de igualdad, le han cambiado el nombre, o las han incluido dentro de otras. Y todo esto pese a los datos de brecha salarial o mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas.

Si nos vamos fuera de España, Milei, presidente de Argentina, ha anunciado la prohibición del lenguaje inclusivo y de “todo lo referente a la perspectiva de género”. En Estados Unidos en 2022 una sentencia del supremo derogó la protección federal del aborto. Y son solo dos ejemplos del retroceso global que han supuesto los derechos de la mujer en los últimos años.

Porque estas libertades son comúnmente utilizadas como arma política y social. Por lo tanto la conclusión es que los derechos de las mujeres nunca están garantizados. Como dijo Simone de Beauvoir:

“No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”. 

Tairy del Pino González