LUCAS, VÍCTIMA DE UNA SOCIEDAD ENFERMA

Lucas, ha muerto.
Nadie reescribió la crónica de una muerte anunciada que ha demostrado el reflejo de una sociedad enferma. Un niño de cuatro años no tiene posibilidad de pedir auxilio, porque ni conoce las palabras. Vivió y murió solo.
Y toda una sociedad ha llevado a Lucas a una muerte segura, relatada con frías y tardías lágrimas, minuto a minuto, en declaraciones a programas de televisión:
Lo grabó un vecino, lo denunció una tía abuela, (dijo, no le recogieron la denuncia), lo sabía la Guardia Civil (según la denunciante) que lejos de hacer su trabajo y comprobar los hechos, o ponerlos en manos de un juez, supuestamente, decidieron ignorarlo. Lo veían en la escuela, lo investigaban asuntos sociales y fiscalía. Y con todo, nadie lo salvó.
Y en el delirio de una sociedad, legalmente enferma, resulta más útil aplicar el procedimiento, de por sí, ineficaz, para salvar a un gato o un perro, que a Lucas, pequeño e indefenso, ‘protegido’ niño humano.
Qué gran crueldad.
Cuatro años de vida, cuarenta y ocho miserables meses, 1.460 días de dolor, oscuridad, miedos y temblores: Un infante de amor que cualquier familia habría ansiado adoptar y darle un festín de navidad, juegos e ilusión, entre risas compartidas.
Pero estamos intoxicados en una sociedad enferma.
No se diagnostica y se cura. Se tapa y se pudre.
La familia biológica es un derecho, y entre derechos mal entendidos se olvidan los deberes, y entre estructuras de una sociedad enferma se alinean la razón y el corazón y se acepta la creciente enfermedad mental colectiva y normalizada.
Y hay víctimas, en el eslabón más débil de la cadena.
En su obra cumbre «el psicoanálisis de la sociedad contemporánea», Erich Fromm vislumbró la actual «sociedad enferma» producto de un sistema capitalista y consumista que nos desconecta de nuestra humanidad, de los demás, y de nosotros mismos. Mercantiliza el amor que se convierte en un objeto de intercambio donde la gente hipoteca su libertad individual, para delegar en el sistema, toda la responsabilidad.
Nuestra responsabilidad.
Fromm postulaba como contrapunto a esta sociedad capitalista, consumista y enferma, una sociedad humanista. Una sociedad centrada en el ser humano como fin en sí mismo, no como medio, buscando la realización de sus potencialidades, el amor, la razón y la libertad. Pero no se ha logrado.
Qué gran tristeza, Lucas.
No tuviste ni la más mínima oportunidad.
Porque aún no hemos sabido sanar la sociedad.
Tu vida, que pudo ser larga vida, ha quedado reducida a minutos de relleno.
La sociedad está enferma.
REYES BOLAÑOS




