EL ROCE HACE EL CARIÑO

vicente

De bronca en bronca, seguimos ocultando los verdaderos y acuciantes problemas sociales

Dícese que el roce hace el cariño y que las relaciones con otras personas son las que hacen que nuestra vida merezca la pena, pero a cuenta de la maldita pandemia cada día nos rozamos menos, lo que no ayuda al estado de ánimo de quienes componen una sociedad acogotada por la incertidumbre, en la que los problemas de salud mental no son testimoniales. La última encuesta de salud arroja unos datos demoledores: el 25% de la población sufre ansiedad o depresión.

Joaquín Estefanía lo escribía en uno de sus recientes artículos: «Aunque la economía y la política vuelvan a la normalidad, los seres humanos ya no lo harán porque se habrá producido una transformación en sus formas de vida, en lo relativo a su psicología, salud mental, el teletrabajo, el turismo interior…».

Pero, para más inri, ni siquiera la política ni la economía parece que vayan a volver a la normalidad. Pese al empuje que aportaron las vacunas y al ejemplar comportamiento de la mayoría de la población, sometiéndose a las campañas de inmunización, las perspectivas de recuperación no se han cumplido y ante tanta negrura el debate político sigue presidido por la bronca, ya sea por las vacas, el reparto de los fondos europeos o lo que se les ocurra.

Mientras, nuestra principal nutriente, el turismo, por mor de esa incertidumbre que nos tiene en un sinvivir, está en una montaña rusa y lo que ayer eran buenas expectativas hoy son cancelaciones. Las patologías graves se aparcan, la inflación sigue disparada y los salarios no dejan de perder poder adquisitivo, lo que acentúa la desigualdad.

Blanco y en botella, el informe de Cáritas sobre la ‘Evolución de la cohesión social y consecuencias de la covid-19 en España’, presentado esta semana. Tras dos años de pandemia 11 millones de españoles, de ellos 2,7 son jóvenes entre 16 y 34 años, sufren exclusión social. Y de todos ellos seis millones están en pobreza severa. Por no hablar de la desconexión digital, «el nuevo analfabetismo del siglo XXI», que afecta mucho más a los mayores, justo ahora que los bancos digitalizan sus servicios de atención.

Pero seguimos de bronca en bronca. Alarmándonos, por ejemplo, porque la presión asistencial sobre la Atención Primaria es inasumible. ¿Acaso no lo era ya antes de la pandemia? Entonces, como ahora, la bronca ocultó los verdaderos y acuciantes problemas de una sociedad sumida en la incertidumbre y abocada a la ansiedad y la depresión.

VICDENTE LLORCA (CANARIAS7)

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