EL GIRO AL TOTALITARISMO
La injusticia en cualquier lugar,
es una amenaza
para la justicia en todas partes.
Martin Luther King

Y así empezó 1984: «Era un día frío y radiante de abril, y los relojes estaban dando las trece». Y desde su comienzo se deja claro que el Gran Hermano te vigila todo el tiempo, se espera de cada ciudadano que cumpla con los “dos minutos de odio”, donde un frenesí de ira se desata en el humano contra un enemigo desconocido y se establece una nueva comunicación, el neolenguaje estrangula la lengua hasta reducir a mínimos las palabras que puedan liberar un pensamiento crítico y, lo más importante, se modifica la historia. Winston Smith es el censor encargado de reescribir cada texto adaptándolo a las necesidades del poder. En esa tarea, siente que le estafan.
Y como ocurre en 1984, salvando realidad de ficción, “en el corazón de Silicon Valley, investigadores han desarrollado estrategias para manipular nuestras acciones y pensamientos a través de las redes sociales. Estas técnicas, que se basan en principios de la economía del comportamiento, la psicología y la neurociencia, están diseñadas para aprovechar las vulnerabilidades de la mente humana. Por ejemplo, los algoritmos que impulsan las redes sociales están calibrados para maximizar el tiempo que pasamos en estas plataformas. Cada notificación, «me gusta» y comentario está cuidadosamente diseñado para mantenernos enganchados y volver a por más” (Nara psicología 2024/ “Cómo nos manipulan las redes sociales y cómo recuperar el control”).
George Orwell (seudónimo) escribió la novela 1984 entre los años 1947 a 1948, y se publicó en junio de 1949. El escritor murió seis meses después a la edad temprana de 46 años sin ver la influencia ni el éxito de su novela en el mundo, pero sí escuchó al mundo para poder escribirla. Se posicionó en contra de los poderes totalitarios y la manipulación del poder establecido de cualquier bando (izquierda o derecha), situándose al lado de la justicia social, el libre pensamiento y la libertad individual.
“Sólo vi lo que ocurría en mi entorno inmediato, pero vi y oí lo suficiente como para poder contradecir muchas de las mentiras que han estado circulando” diría tras su paso por España. Y lo recogió en su libro ‘Homenaje a Cataluña’ donde describió el asco y decepción que le produjo la división de la izquierda y el totalitarismo estalinista que no aceptaba otros idearios que los propios, y resaltó el acoso y derribo que sufrió el llamado Partido Obrero de Unificación Marxista el (POUM), “un partido político marxista
revolucionario español, fundado en 1935 y activo principalmente en Cataluña durante la Guerra Civil, que destacó por ser una alternativa comunista antiestalinista, buscando la revolución socialista simultánea a la guerra antifascista, y que provocó la feroz persecución por agentes estalinistas” (Diario de Izquierdas 2024).
La visión de George Orwell está más latente que nunca.
El ascenso de la ultraderecha en Europa a juicio de expertos se debe a una ‘policrisis’ que combina descontento económico, preocupación por la inmigración en conflicto con el acceso a bienes y servicios, la erosión de la identidad cultural y una pérdida de confianza en los partidos tradicionales. Factores como el aumento de la desigualdad, la inflación, y la oposición a las políticas climáticas han impulsado un voto de castigo hacia opciones nacionalistas y populistas, especialmente en Francia y Alemania. Pero que se refleja en España, donde la ultraderecha asciende, y la preocupación es saber dónde está el techo.
Y nunca habría que perder de vista la historia para no repetirla.
El parecido consiste en que en la Alemania de los años 20 y 30 las clases media y baja se veían a sí mismas como perdedoras de la crisis económica, con la inflación y el resultado del Tratado de Versalles, exactamente como hoy, en Estados Unidos, una clase media baja de raza blanca se ve como perdedora y piensa, por primera vez en décadas, “que el futuro no va a ser mejor que el pasado” (DW.com 2016/ “Comparar a Trump con Hitler, distrae del verdadero peligro”).
El profesor Thomas Weber advirtió en 2016 advirtió sobre el peligro de distraerse.
Y la distracción llevó a Trump a un gobierno más fuerte que el anterior, auspiciado por los mismos que hoy en día lo sufren. Los especialistas hablan de estrategias para frenar a la extrema derecha que va desde la prohibición, recortar sus finanzas, dejarlos gobernar, o movilizar a la sociedad civil hasta aplicar el sistema de “todos para uno y uno para todos”, uniendo al bloque democrático (Temi Vives, 2026/ “Cinco estrategias para combatir la extrema derecha” El Triangle, 2026).
Y mientras, se recomienda la lectura de 1984 y Rebelión en la Granja, como victoria individual y homenaje a uno de los autores visionarios del siglo XX (George Orwell).
Reyes Bolaños
