DEBATE Y GESTIÓN

Gestión y debate rima mejor por la consonancia de resultados más coherentes, la vida al servicio de lo público es un cúmulo de oportunidades para la buena gestión y el amplio debate, cuando las demandas deben ser respuestas afirmativas a las decadencias de cualquier índole.
En la medida de analizar el tiempo de actuación de los gobernantes entendemos las situaciones que se revelan a las soluciones más burocráticas por acción de gracia y menos fiscalizadoras por falta de seguimiento y control. Y en esta tesis viciosa de usar la triste demagogia política para analizar causas, nos asalta la duda constante del deber y la agenda. De las prioridades y las soluciones.
El servicio laboral de la gestión municipal debe ser un ejemplo en estado de alerta, pues la confianza en la que depositan los votantes su deseo de cometido, no debe sufrir la alteración de los elementos que le hacen juicios de valor y variaciones.
Lamentablemente sufrimos las secuelas de las malas conveniencias, Los gestos colegiales son bolitas de parches de servilletas de mensajeros con frases de intolerancia. Asistimos una vez más al triste centralismo virtuoso de la euforia y el ego, mientras la oposición visionaria aclara las reivindicaciones de las tristes decadencias sin solucionar y la demanda de la coherencia de los plazos y formas.
Al amparo de una cita más con los plenos, como martillo del funcionamiento por imposición con los controles del foro opositivo, en este guión asistimos constantemente a los remedios que no llegan, enmiendas que se desvirtúan, aclaraciones que se tergiversan, colapsos administrativos por vigilia y caprichos de los comités de trabajadores, incapacidad de planificación por falta de lucidez directiva, filtros y sorderas por exclusión.
La capacidad de gestión debe ser el primer mandamiento del orden administrativo y resolutivo y sabido es, que las administraciones superiores marcan la hoja de ruta de todos los municipios, desde una visión más estructurada, sacar brillo a las cosas de palacio, es cuestión de diversificar los departamentos y responsabilizar las capacidades algo usual en primarias. Los desarrollos deben tener el patrón del control y escena, no todo se celebra con fiesta, recurrir a tales excesos con las decadencias y limitaciones que se siguen dictando, es poner anteojeras a los mulos y paja en la trilla para la diversión.
El pueblo sigue pensando en su bienestar y acude al coliseo que se convierte en redil, estamos en el siglo veintiuno después de Jesucristo y este circo romano ya no encandila a las masas, a cambio el resultado es positivo en el visitante de tradiciones y en las portadas de las crónicas de los pueblos. sombras olvidadas de la España cañí.
FELI SANTANA
