ALFAREROS DE LA PALABRA

expeditoFrancisco Peña Peñate y Expedito Suárez Suárez son “alfareros” de la palabra. Son como aquellos que trabajan el barro con mimo para hacer auténticas obras de arte, que lo mismo sirven para las costumbres cotidianas, que para embellecer nuestras casas con muestras de nuestra cultura. 

Paquito Peña y Expedito Suárez hacen lo mismo, pero con la palabra. Al igual que el alfarero selecciona la materia prima con mimo y esmero, las mentes de Paquito y Expedito funcionan como una cernidera, que separa la arena fina de la gruesa. Las mentes de estos dos artistas de la palabra, buscan, seleccionan y discriminan, en pocos segundos, las palabras adecuadas para construir cada una de sus creaciones. Y lo hacen a ritmo de vértigo, en una lógica Improvisada, pero calculada.
Y el resultado de tan laborioso y estresante proceso, sirve tanto para relatar una historia, como para ejercer la crítica socarrona o bien para entablar batallas dialécticas en las que la cultura y el amor por la palabra, el verso y la décima, resultan siempre ganadoras. 

Paquito PeñaPaquito Peña ha aprendido y perfeccionado su arte bebiendo en las fuentes de la cultura de las dos orillas del Atlántico. En su Valsequillo natal y en la que conocíamos hasta hace poco como la octava isla, Venezuela (ahora el título se lo lleva La Graciosa), donde enriqueció este arte.

Expedito Suárez ha sido y es un trabajador incansable. Una llama tenue, pero constante, que no ha logró apagar ni el olvido, ni el abandono, ni la falta de apoyo, ni la vergüenza que, en momentos pareció, que sintieron algunos en Canarias, que sucumbieron ante los encantos de lo de afuera. La “LUZ” de Expedito nunca ha dejado de brillar.

Paquito Peña y Expedito Suárez no sólo han sido artistas de la palabra, también han sido conservadores y maestros. Supieron cuidar su arte, como el buen tesoro que es, hasta que llegara el momento y las personas que lo valorasen y quisieran como se merecía. Fue entonces cuando se encargaron de transmitirlo con mimo y generosidad, para que volviera a resurgir con fuerza. 

Un objetivo que han logrado con éxito y que lleva años dando frutos en las voces de hombres y mujeres de Gran Canaria y niños y niñas que aseguran su continuidad. 
Artistas, conservadores y maestros de la palabra. De la décima y del verso improvisado. 
Un auténtico tesoro para Valsequillo y su cultura. Por todo ello, son merecedores, más que justificados, de la máxima distinción y honor que concede nuestro municipio: la Almendra de Plata.

JUAN CARLOS HERNÁNDEZ ATTA (CONCEJAL DE ASAMBLEA VALSEQUILLERA EN EL AYUNTAMIENTO DE VALSEQUILLO)

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