UN TORBELLINO DE FUERZA Y SUPERACIÓN

domingaRecuerdo que cuando hice un trabajo de historia oral en Valsequillo, sobre la participación de nuestra gente en la zafra una de las entrevistas se la hice a Dominga Pérez Santana «Dominguita». 

Dominguita es de esas personas que a los dos minutos de conocerla, ya sabes que no hay otra igual. Es un torbellino de fuerza y superación. La vida le ha obligado a serlo. La ecuación de su vida consistía en superarse o quedarse por el camino. Y en ese pulso a la vida, Dominguita siempre le ha ganado cada reto a la adversidad y a los problemas. 
Desde su temprana orfandad hasta las calamidades, injusticias y abusos que padecieron todos los que fueron a “echar tomates al sur”. “Pero éramos felices” me decía en aquella entrevista que mantuve con ella. “Éramos felices porque estábamos unidos. No había envidias y nos echábamos una mano los unos a los otros” me contaba con cierta nostalgia. «Luego llegó la caja tonta esa (la televisión) y nos ha separado a todos».
Dominguita es una de esas personas que construye pueblo, tradición e historia. ¡Y eso que es pequeña! ¡Si llega a ser más grande, la hubiésemos tenido de presidenta del Gobierno! 

La fuerza vital ha sido una de las claves para afrontar todo lo que se le ha puesto por delante, pero otra de sus claves ha sido una capacidad de superación inagotable. Siempre pasó hambre de cultura, pero eso no le impidió sacarse el Graduado a los 60 años. Y es que la gente de origen humilde, pocas veces puede plantearse alcanzar las metas al sprint. En la mayoría de las ocasiones, la falta de medios, les obliga a hacer una carrera de fondo, lo cual tiene mucho más mérito. Este es sólo un ejemplo de lo que ha tenido que luchar Dominguita para sacar a su familia adelante y ayudar a todo aquel que lo necesitaba. Ha sido y es mujer bondadosa, cercana y risueña cuando tiene que serlo. Pero también firme, clara y contundente, cuando la ocasión lo ha requerido. Abriendo camino cuando tuvo hacerlo, como cuando fue la primera capataz en la zafra o cuando dio un paso al frente para reclamar la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Y cuando tuvo que afrontar las labores que en su época estaban reservadas a los hombres, lo hizo sin vacilar. 

Y a todo ello se suma su contribución cultural a su pueblo y, en particular, a la Fiesta del Almendrero en su Tenteniguada, en la que ha participado desde su creación, siendo uno de sus referentes. 

Este ejemplo de vida, compromiso, solidaridad, lucha, defensa de nuestra cultura y buena vecindad, la hacen perfectamente merecedora el máximo galardón que concede nuestro municipio: la Almendra de Plata.

JUAN CARLOS HERNÁNDEZ ATTA (CONCEJAL DE ASAMBLEA VALSEQUILLERA EN EL AYUNTAMIENTO DE VALSEQUILLO)

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