INFLUENCIAS ALMOGAREN
Antonio machado escribió: «Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar».

Es complicado hablar del pasado sin tener recuerdos distorsionados. La memoria no es una grabación perfecta y a menudo reconstruye o interpreta los recuerdos basándose en factores que pueden sobredimensionar.
Yo tengo especial recuerdo de tres personas del Colectivo Almogaren. Tres huellas de vida. Paco el Toro, Pepe Alemán y Manolo de la guitarra.
Paco el Toro fue un icono. Un referente. Un líder y una estela a seguir. Yo crecí oyendo hablar de Paco del Toro como reseña de libertad, conquista de derechos, persona empática y dinamizador cultural. Toda una victoria.
Yo ya hablaba de política, derechos y conquista en la escuela oyendo historias de Paco el Toro.
Si no hubiera existido Ciro el Grande a quien se le atribuye el primer decreto en el año 539 a.C. que declaraba la libertad religiosa y la abolición de la esclavitud, precedente para los derechos individuales, existiría Paco el Toro.
Un pata negra en la conquista de las libertades.
Pepe Alemán me enseñó matemáticas. Decirlo así puede resultar simple, pero sus reflexiones abrieton una mente. Le dio la vuelta a la moneda. La puso de cara y obvió la cruz. Su visión para resolver un problema quedó grabado en mi cerebro de por vida. Su estilo me enseñó a ir más allá, a no quedarne con la primera impresión, a mirar con ojos de infinito.
Analizar el obstáculo y enfocar la solución.
«Valsequillo tendría que trabajar en un museo para que no se olvide la historia de los que hicieron historia«

Qué gran regalo la maestría de Pepe Alemán.
Manolo el de la guitarra me ilustró en los primeros acordes. Y su falta de paciencia por mi lentitud me obligó a coger el ritmo. La vida tiene un ritmo y un compromiso que deben afinarse como una guitarra. Era exigente y generoso. Los niños de San Roque, perdidos, no teníamos nada. Manolo nos llevaba lo necesario para avanzar.
Almogaren fue un santuario cultural. Y entre canciones, clases de verano a los niños pobres que éramos en la época, barrio por barrio sin dejar a nadie atrás, ese sacrificio y compromiso no fue baladí. Fue una semilla que llevó a otros semilleros. Nosotros bebimos y dimos de beber. Y la influencia continúa.
Valsequillo tendría que trabajar en un museo para que no se olvide la historia de los que hicieron historia. Valsequillo es su gente.
Reconocimiento a todas y cada una de las personas que dieron e influyeron.
Colectivo Almogaren
REYES BOLAÑOS


