JUAN EL LARGO, 14 AÑOS YA….

“Catorce años ya, parece que fue ayer…”, me decía mi madre esta mañana. Pero bueno, es verdad que yo todavía lo tengo presente y hoy vengo a hablar de su legado para mí y para mi pueblo, Valsequillo.
No fue hasta bien grandito que me enteré que mi padre había estado involucrado en la creación de La Suelta del Perro Maldito, y me enteré en la calle. Así era mi padre, nunca le gustó presumir, o no mucho, y mucho menos echarse flores.
De hecho, una frase que recuerdo bien y me dijo cuando estaba en plena adolescencia, con la rabia y la soberbia a flor de piel: “Estás demasiado encantado de conocerte Romén, afloja un punto”. Y sí, tenía toda la razón, porque mi rabia había salido de esa manera, menospreciando a otros para ponerme yo por encima. No llevaba bien la crítica y ser diferente.
– “¿Cómo fue eso de que estuviste metido en la creación de La Suelta, pá?”
– “Fue la comisión de fiestas de ese año, que tenía ganas de cambiar la realidad del pueblo y darle vida. Había muchas cosas que queríamos hacer y algunas salieron bien…”
Así, sin más… Pero ese año creo que también salió el Guateque de los 60 y alguna que otra actividad que hoy siguen, 40 años después. Y qué recuerdos aquellos, que yo solo viví después, pero disfruté enormemente en mi juventud de los resultados de aquel grupo de personas con ideales colaborativos, que creyeron que Valsequillo puede ser un lugar del que estar orgulloso de pertenecer. Y vaya que lo fue, hoy con la boca más pequeña, pero aún presumo de ser de Valsequillo allá donde voy.
No quiero volver a caer en la nostalgia, que me repito más que el ajo, pero sí recordar que tuvimos un día la receta para sentirnos orgullosos de seguir mejorando cada día nuestro pueblo con el trabajo y compromiso de todos. Por un pueblo mejor para todos.
Hoy tenemos una nueva corporación local que puede devolvernos la ilusión, poniendo los medios que nos pertenecen a todos a disposición de todos, sin importar ideología política o afinidades, solo la intención de querer mejorar el pueblo. Como una vez se hizo, no hay que reinventar la rueda, solo copiar lo que una vez funcionó adaptado a los tiempos que corren.
Y hablando de los tiempos que corren, ¿te has parado alguna vez a pensar que más del 80% de lo que comemos entra por el puerto? Lo digo porque, yo no veo mucho la tele, pero sé que la cosa no pinta muy bien en general y quizás se pueda complicar aún más. Huyo de tomar decisiones basadas en el miedo, y no voy a hacerlo ahora, prefiero tomarlas por amor, amor a mi pueblo y sus gentes, de las que conozco bien sus capacidades y valores.
Tenemos el PEDSI, Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible Integral de Valsequillo, que puede ser un buen punto de partida, ya que ahí se analizan todas las cuestiones que pueden hacer de nuestro pueblo uno realmente soberano, soberano para vivir a su manera de manera sostenible. Además de ser algo que ha sido promovido por todas las fuerzas políticas, poca broma en este municipio.
“No soy de dar consejos, pero si hay uno que te puedo dar es este: honra tu palabra Romén, porque el día de mañana, si te ves sin nada pero has conseguido hacer honor a tu palabra, todavía tendrás una oportunidad para volver a empezar desde cero”. Y ya lo creo que es así, cuando mi padre cogió el Cafetín Tifaritti, no tenía nada y muchas manos se ofrecieron a ayudar solo con su palabra como única garantía de que devolvería lo dado.
He intentado cumplir con ese consejo, no siempre con buen resultado, pero seguro de que es una verdad como un templo que quiero llevar por bandera. Soy una persona con muchas carencias y algunas virtudes, y desde aquí doy mi palabra de que, para caminar en esta dirección, hacia un Valsequillo unido que forje su destino con la colaboración de todos, mi pueblo contará con mi energía y disposición para hacer lo que sea necesario.

Aterrizando en lo práctico, el PEDSI tiene creo que unas 400 posibles acciones a realizar para conseguir nuestra sostenibilidad, entendido esto como qué podemos generar que se dé bien aquí para tener excedentes suficientes para comprar fuera lo que no podamos producir.
Eso pasa por agricultura, por supuesto, primero la chucha, que si se complica la cosa, aquí tendremos para comer, pero también por el sector secundario y terciario.
Es decir, primero recuperar agricultura y ganadería, con eso podemos elaborar otros productos y luego ofrecer servicios relacionados también con esto o con las actividades físicas en el medio rural, que también se contempla como recurso. He de decir que es un tostonazo de documento o documentos, porque son varios. Vamos, que puede que se te quiten las ganas de hacer nada si empiezas a leerlo.
Propuesta que lanzo desde aquí que puedo hacer yo, tengo los conocimientos y herramientas para hacerlo, o el propio ayuntamiento: crear una herramienta que facilite a la gente, de manera conversacional, ver si sus ideas encajan con el PEDSI y cómo se podrían llevar a cabo aprovechando los recursos del ayuntamiento y demás subvenciones viables.
Y bueno, para ir concluyendo, ¿recuerdan lo que fue el Cafetín Tifaritti cuando lo cogió mi padre y luego lo continuamos sus hijos? Muchas cosas a mejorar, pero una apuesta era clara, dar al pueblo un lugar multigeneracional donde vivir experiencias: conciertos, monólogos, karaoke, exposiciones, deporte, … Termino por aquí porque así era él y así quisimos honrarlo sus hijos, no nos preocupó nunca tanto el dinero como lo que ofrecimos a los vecinos.
A lo mejor algún día, los que lo conocieron, deciden que su memoria merece algún tipo de reconocimiento, como ha hecho Almogaren recientemente con un nuevo tema dedicado, y desde aquí damos las gracias públicamente nuestra familia al colectivo. No era un santo, pero era un buen hombre y un enamorado de Valsequillo que lo hizo lo mejor que supo.
Dicho lo cual, quien estuvo en el duelo sabrá de lo que hablo, me despido pidiéndote solo una cosita más: échate una copa a la salud del viejito que brindará contigo allí donde las almas bonitas se reúnen para velar por nosotros… formando algún tenderete seguro, para que cuando lleguemos nos sintamos en casa.
ROMÉN SUÁREZ RODRÍGUEZ
