HOMENAJE DEL PERINQUÉ AL MAESTRO LELO

El destino
En la caja, probablemente de pino autóctono, descansa una bandera canaria con las siete estrellas verdes y dos libros.
La bandera: Símbolo de arraigo.
Las estrellas: Orgullo de nuestra tierra, del habla, de costumbres, modos y maneras
Los libros: Testigos de inconformismo. El billete más barato en la noble trascendencia de viajar.
Lelo del Pino se alejó del barullo y se asomó al balcón de la calle Sol, y desde allí, vislumbró, barranco arriba a Tenteniguada. El barrio que lo vio crecer. Y saludó a un amigo invisible al que conoció desde sus días en la cuna: _El destino_.
Le enseñó su propósito de vida: Caminar, construir, edificar, _Siempre da un paso más allá_. Le diría.
Un paso más allá hubo en otro cuento por escribir.
Otro paso más allá encontró un libro por leer.
Al alongarse, más allá, halló una confrontación política libre y respetuosa.
Un esfuerzo más allá, una conversación entre amigos, y una charla más allá acuerdos para limpiar veredas.
Para limpiar la mente de prejuicios.
Para sembrar cultura y reflexión.
Muchos pensaron que fue el poeta Machado quien escribió: _golpe a golpe, verso a verso_.
Era mentira.
Una más de las que circulan en los pueblos.
La escribió Lelo del Pino una noche de estrellas.
Su destino, maestro y a la vez envidioso de su fuente del saber, se lo inspiró a Machado. Al Maestro no le molestó, él escribió al paso, al tempo, al disfrute…
Y en esos pensamientos estaba cuando le tocaron en el hombro porque era hora de partir.
Y Lelo del Pino, con su habitual socarronería, sus ojos color cielo y su piel rosada, respondíó:
_¿Partir?_ ironizó
_Al anochecer no amigo. Hoy toca Almogaren. Y no me lo pierdo ni por una almendra de plata.
El destino sonrió. _¿Me paso a la medianoche?_.
_Sí, mucho mejor_ respondió el Maestro Lelo.
_A esa hora la oscuridad maquilla las lágrimas_.
REYES BOLAÑOS
