FIESTA DE LAS TRADICIONES EN EL RINCÓN

El Rincón de Tenteniguada revive las costumbres rurales de antaño en una fiesta teatral llena de folclore, humor y tradición canaria.
A medida que el tiempo marca el ritmo de la vida, las secuencias del pasado van quedando en el baúl de los recuerdos. Esa dicha de experiencias compartidas por las familias rurales representa el documental de sus vidas. Usos y costumbres, artes y tradiciones se enmarcan en la espontaneidad de una fiesta que toma el pulso de las medianías. En El Rincón de Tenteniguada, hace ya unos años, arrancó lo que hoy sirve para designar estos pasajes del pasado como una memoria activa y teatral.
La cita es que El Rincón ha sacado a escena el mayor plató de rodaje “hollywudense”, Made in Valsequillo. Actores y actrices venidos a menos, y otros más jóvenes idos a más. El tremendo desparpajo que representa es digno de visita e inmortalidad: bailes de taifas, lavanderas, casorios al viejo estilo, el cartero que hace el reparto en bicicleta, la Benemérita que pasea con capa y tricornio… Un auténtico circo de representación rural que llena de alegría las miradas y colapsa de fotos el móvil.
De repente, todos se sienten en el teatro abierto de su pueblo, en el concurso del mejor disfraz espontáneo y tradicional. Y no podían faltar el folclore, el olor a cochino frito y la guindilla del país. El Rincón de Tenteniguada vive la escena enmarcada en su escenario natural: un paisaje de altura, con nubes que techan el cielo y la mirada; pinos que asoman en los riscos y un frío que invita a echarse un pizco de los de antes, cristiano.
Cristian, el embajador de Tenteniguada, intentó que la Benemérita aflojara la guardia con el salmo del párroco.
Feli Santana
