VOX ES UN POTENCIAL PELIGRO

Carla Antonelli: “Vox es un potencial peligro. A la gente se le olvida que todavía nos dan hostias por la calle”

Un diputado de la formación ultraderechista habló en masculino hasta dos veces de la representante socialista y activista transexual en una comisión de la Asamblea de Madrid el pasado lunes

Carla Antonelli


Carla Antonelli (Tenerife, 1959) se autodefinió una vez como “toda una mujer de izquierdas”. Fue la primera mujer transexual en lograr un escaño político. Desde 2011, ocupa un escaño en la Asamblea de Madrid por el PSOE. Este lunes, Antonelli se levantó de su asiento y reprochó el comportamiento tránsfobo de un diputado de Vox, que se dirigió a ella dos veces en masculino, una como “el representante del partido socialista” y otra como “el diputado”.

Pregunta: ¿Le ha pedido ya disculpas el diputado de Vox?

Respuesta: No, ni en persona ni por teléfono. Es más, el señor Calabuig [de Vox], al que sigo llamando señor, lanzó después un mensaje en redes sociales con forma de burla después de que el vídeo se hiciera viral. Intentó sentar cátedra lingüística hablando de la forma genérica del masculino. A ese respecto le digo que soy mujer en singular. No soy ningún genérico masculino.

En un momento de la entrevista

P: ¿De los diputados y diputadas presentes de Ciudadanos y el PP tampoco ha recibido mensaje?

R. Tampoco. De Ciudadanos he visto que la presidenta de la Comisión ha dicho en redes sociales que cumplió con su cometido dándome la palabra, pero la palabra se me da porque yo la pido para solicitar el amparo. Y cuando solicitas el amparo es porque estás reclamando algo. Y en este caso yo pedí que se amonestara y se llamara la atención al diputado de Vox, cosa que no hizo. El diputado de Vox terminó la comisión, me dio la espalda y se fue. Nadie dijo nada.

P: ¿De verdad que nadie de la oposición le ha mostrado su apoyo?

R. Solo me ha escrito una diputada de Ciudadanos dándome ánimos, que no voy a nombrar. Es la única. Ninguno del PP y nadie más de Ciudadanos. El lunes, eso sí, estuve hasta las doce de la noche recibiendo llamadas de amigos y conocidos. Esto que ha ocurrido es una gota de agua en un vaso que está a punto de rebosar. Un vaso que está demasiado lleno de vejaciones, insultos y descalificaciones, de ponernos en el disparadero nacional, de que somos un peligro para el feminismo y para los españoles. Esto es un atropello y una injusticia absoluta hacia un colectivo de personas que lo ha tenido y tiene muy difícil a lo largo de su historia y que está intentando levantar la cabeza. No somos números, somos personas. A la gente se le olvida que todavía hoy nos están dando hostias por la calle. Hasta ahí hemos llegado.

P. Esto no era la primera vez que ocurría en la Asamblea, aunque ahora los medios hemos puesto el ojo…

R. Efectivamente, esto sucedió otra vez cuando yo entré como diputada en la Asamblea de Madrid con el antiguo director de la radiotelevisión pública madrileña y hubo que elevar la voz. También hubo otra diputada del PP que en la legislatura del 2011, cada vez que yo intervenía, hacía grititos con la palabra “mariconeo”. No estoy aquí por la t de transexual, o por cuotas, las personas trans hemos demostrado que podemos y debemos estar en los espacios porque no estamos ni menos ni más cualificados que los demás, estamos exactamente igual.

Carla Antonelli y Pedro Zerolo

P. Convive con los diputados de Vox en la Asamblea, ¿cree que realmente piensan eso que dicen o actúan así para dirigirse a sus votantes?

R. La realidad supera a la ficción. Otra diputada de Vox se burló de las personas trans hace dos semanas y otra vez nos mandó a todas a cocinar a casa. Afirmo y creo que son lo que parecen.

P. Son la cuarta fuerza parlamentaria. ¿Hacia dónde vamos como sociedad?

R. Durante toda la vida ha habido formaciones políticas que han estado esperando el caldo de cultivo perfecto. Rajoy dijo una vez que cuanto peor, mejor. Aprovechando el caos y el desconcierto, hay partidos que se aprovechan de estas circunstancias para decir lo que quieren oír algunas personas. Hay gente que lo hace porque busca el poder y se suben al caballo que vaya pasando. Hemos visto a lo largo de la historia que el ser humano es muy maleable. A base de soflamas se puede enervar a toda una población. Poco a poco se va creando un caldo de cultivo primigenio que es el odio y la búsqueda de culpables para descargar nuestras furias y rabias, pero siempre somos un grupo de personas los grandes perjudicados. Las palabras son armas cargadas con terribles consecuencias. Nosotros no vamos a dar ningún paso atrás. Vamos a defender con uñas y dientes todo aquello que hemos conseguido.

P. ¿Diría que los diputados de Vox son peligrosos?

R. Conllevan un potencial peligro.

P. ¿En qué sentido?

R. Si se les da la oportunidad, obviamente van a hacer realidad estas soflamas que pregonan. Ya hemos visto cómo Trump ha estado a punto de poner a este planeta del revés. En nuestra mano está cambiarlo. No somos de piedra, cosa que sí hemos sido las personas trans hasta hace mes y medio, que aquí hablaba todo el mundo de las personas trans, menos las personas trans. Se inventan palabras nuevas como transgénero que aquí nunca se ha dicho para crear un sistema de castas que solo lleva a la merma de derechos. La semántica evoluciona. Hemos pasado de ser travestis a transexuales y trans.

P. ¿Qué es lo que se puede hacer desde casa para combatirlo?

R. Hay que informar contra la desinformación. La pedagogía es la gran herramienta. Ellos saben que esta es la gran arma de la concienciación, por eso batallan contra ella. Pasó con la asignatura de la Educación por la Ciudadanía. Si se educa en el respeto, se les desmorona el castillo de naipes que llevan sustentado durante milenios. Todos y todas tenemos cabida en una sociedad.

P. Los símbolos también son una gran herramienta. Este año no se ha colgado la bandera arcoíris en el edificio de la Comunidad de Madrid de la Puerta del Sol.

R. La visibilidad es una herramienta poderosísima. La bandera del arcoíris importa. Ayuso era aliada fiel de Cifuentes y aplaudía las leyes LGTBI y trans, ahora dice que las normativas no son buenas y ni siquiera las cumple ni las reglamenta. El grifo se lo abre y se lo cierra Vox cuando le da la gana. ¿Nunca creyó en aquellos aplausos?

P. Una vez dijo que en la Puerta del Sol vivió uno de los peores momentos de su vida, que ahí daban hostias como panes por ser una mujer trans.

R. Es que hemos seguido perseguidas hasta 1987. Muchas personas trans iban a la cárcel por ejercer la prostitución y en la calle había otra mujer haciendo lo mismo y no pasaba nada. Esta democracia la hemos hecho entre todos y todas a base de hostias y a base de dejarnos moratones en el cuerpo y en el alma. Por eso las personas trans tenemos derecho a recibir los mismos derechos que la población porque somos iguales que el resto. De ahí la importancia del borrador trans que el PSOE registró en 2017. Es nuestro puño y letra y el Ministerio Igualdad lo ha recogido muy bien.

P. Existe mucha polémica interna con esa ley.

R. La ley tiene una importancia porque dentro de ese borrador palpita el borrador de 2017. Es nuestro puño y letra y el Ministerio de Igualdad lo ha acogido en toda la parte que se refiere a la parte polémica del cambio del sexo registral. Esto lo redactamos en el partido socialista. Las personas que defendemos esto estamos defendiendo lo que ha emanado de nuestras conferencias políticas. Yo me ajusto a lo que mi partido se ha pronunciado y defiendo a mi presidente y a mi Gobierno, en el que está Irene Montero.

P. La vicepresidenta Calvo se ha mostrado muy crítica.

R. Es el momento del sosiego y la reflexión y de mirarse a nuestro espejo. Es ahí donde tenemos que ser coherentes hasta no haya un nuevo congreso o estatuto del PSOE. La tengo un inmenso respeto, pero en algunas cuestiones como el agravio comparativo de los 47 millones dije que tenía que rectificar porque se equivocó.

P. ¿Qué diría su gran amigo Pedro Zerolo de los tiempos que corren?

R. No hay día en que no piense en Pedro Zerolo. No hay día que no diga dios mío si Pedro estuviera lo que vería. Lo que sí estoy segura es que hubiera dado un zapatazo en la mesa cuando esta espiral de odio hacia las personas trans comenzó. Estaría espantado, con horror y seguro que, en estos momentos, llamaría a todos a la reflexión.

MANUEL VIEJO (EL PAÍS)

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