ORIGEN DELA MOVILIDAD EN GRAN CANARIA 1

DESCUBRIENDO LA HISTORIA 1: Origen De la movilidad en Gran Canaria

VAMOS A CONTAR LA HISTORIA…VIEJAS GLORIAS CAPÍTULO 1

LA LAJA

Cuántas veces nos hemos preguntado por los tiempos primigenios. El génesis de todas las cosas que conocemos. Siempre hubo un antes para que ahora disfrutemos de tantas cosas que han conseguido con esfuerzo y lucha la sociedad activa.

Es evidente que la revolución industrial hizo un cambio brutal en la misma y con ello supuso la gran proeza de la revolución del último siglo. En estas inquietudes que a uno le late la curiosidad y la investigación, vamos consultando hemerotecas registradas, y personajes que han vivido la gran aventura del siglo veinte, la que nos cuentan cómo eran las cosas antes y como evolucionaron al hasta ahora.  

Mirando viejas fotos, viejos libros, Viejas Glorias. Con esta tesis de investigar y conjugar vamos a trazar carreteras, vamos a descubrir las primeras ruedas, los primeros transportes, los primeros carros, la bicicleta, los primeros coches de combustión, las primeras motos que arribaron a las islas, los distribuidores, las primeras anécdotas, los corrillos de antaño, la burguesía, la pobreza. 

Las primeras carreras sobre ruedas. La evolución de la isla redonda. Desde el aspecto histórico y anecdótico y con el reto de seguir el descubrimiento capítulo a capítulo. Sin prisas con la curiosidad como bandera y la inspiración como hábitos de transmitir los hechos de unos tiempos pasados duros y lentos en las islas Canarias, donde la vida comenzaba a emerger con la inquietud y la desesperación de los que emigraron buscando un nuevo y mejor mundo. 

Usaremos algo de prosa y literatura, para agradar la lectura, sin salirnos de las hemerotecas que registraron la verdad acontecida y contada según las gacetillas de la época en los periódicos locales. 

Queremos que descubran la gran aventura de haber nacido o vivido en el paraíso y disfrutar de nuestras amadas motos más de cien años después que llegaran encapsuladas en la tormenta del túnel del tiempo. Por ello nos remontaremos a los principios del movimiento y el descubrimiento. 

Tomaremos como punto de partida el siglo XIX, pues la explosión de la vida era un andar los caminos, que surcaban las islas, en todas direcciones. No había carreteras, el movimiento se producía en bestias por aquellos vericuetos caminos de abismos y montañas. Un movimiento de hormigas unía los pueblos y cargaban el futuro en bestias andando con el motor de la sangre, desde la conquista hasta el umbral del futuro, un mundo sin más energía que el sol y el agua. 

GÉNESIS DEL MOVIMIENTO EN GRAN CANARIA

Evidentemente el poco transporte que se movía era de arrastre, de ahí nació “La Corsa”. Esa primera plataforma de madera tirada por bueyes, con la carga arrastras, evidentemente los pocos caminos pedregosos y llanos que se podían usar en la capital, eran terragueros aventados de sudor y carga. Aún no habían aparecido los carromatos generalizados en uso, como solución a la comodidad. 

Estamos en el año 1850. El ruido escandaloso que producían las corsas de arrastre por las pocas calles empedradas y de tierra que existían, eran un presagio de la lenta evolución del transporte.

Para ver uno de los pocos carruajes que había que remontarse al coche del obispo o al del Conde de la Vega Grande. Pues solo había dos en Las Palmas desde el año 1725, que llegaron como uso privado y de pudientes exclusivo. Tuvieron que pasar más de cien años, para que arrancaran las carreteras y caminos para carruajes. La ley del 7 de mayo de 1851 comenzó a tener en cuenta el arreglo y las mejoras de las primeras carreteras. Y la primera conexión con Telde, costó un disgusto demoler el primer túnel de la Marfea -La laja- esto se producía el 4 de julio de 1863, quedando el segundo disgusto, con la monumental obra del puente de los “siete ojos”, que cruza el barranco de Telde y que una carta firmada al Gobernador civil por un grupo de vecinos de la ciudad de los faycanes, denunciaban la necedad de la obra, ya que era un gasto innecesario para no producir ninguna utilidad. Cuán lejos les quedaba aún el futuro algunos necios egoístas. 

Día 6 de septiembre de 1864 una nueva ley de carreteras abre nuevos proyectos en península e islas Canarias. Se estaba ejecutando en aquel momento, la de Las Palmas – Guía, y Las Palmas – puerto, a las que se añadieron tres nuevas: Las Palmas – San Mateo, Telde a Agüimes y la de Guía a Agaete. Aunque la residencia del gobernador civil era en Tenerife y fue allí donde acabaron primero los proyectos, mientras en Gran canaria tuvieron que esperar para llegar en diligencias a Arucas en 1875, a San Mateo en 1877 o a Agaete en 1885 

El espectáculo que se generaba en las afueras de la casa del Conde para ver salir el carruaje de camino a las tierras del sur de la isla, donde iban de visita, llevaba consigo un mes antes la limpieza de la pista por camineros, era un acontecimiento digno de cuento del pasado. 

La marrullería de algunos vecinos de San Mateo, que impedían el paso por sus tierras de la carretera, si no indemnizaban sobre la marcha, se confrontaban con las derramas de los vecinos de Arucas, para la construcción del puente de Tenoya, para aligerar los retrasos administrativos en los pagos, pues querían la carretera cuanto antes. Eran luchas exasperantes, de una lentitud de años y unos procesos largos de resolución. Pero la vida seguía latiendo al ritmo de la evolución que venía de afuera, con el retraso inmundo de unas islas sin nada. 

PUENTE PALO

El futuro se mueve en carruaje lentamente y las sillas de traslados eran una lujuriosa y afamada razón social de elitismo en la sociedad pasiva de la burguesía. Las Palmas crecía lentamente de espaldas al mar y hacia afuera de las murallas de las arenas, mientras allá en el puerto el embrión del futuro se agita por la explosión del porvenir tecnológico, amparado por lo que viene de fuera, El casco histórico de Vegueta y Triana, los unía un puente de madera. «El puente de palo», que pronto cedería con el crecimiento de los carruajes y el camino nuevo.

Agradecimientos a la hemeroteca del Museo canario; El país, Ómnibus, Juan León y Castillo, El puerto de la Luz en Gran Canaria, Sociedad amigos del país, Tomás Morales, Domingo J. Navarro. Manuel Macías, Olivia M Stone, El telégrafo, José Viera y Clavijo, Diego Gigout, Domingo Déniz, Margaret D Este, Beatriz Tinaut, José M, álzala, archivo Acialcaza, Elías Serra, Charles Edward, Jose Fco. García, Néstor álamo, Gregorio Chill y Naranjo, Agustin millares, domingo Rumeu, Julián Cirilo, Archivo del ayuntamiento de las Palmas, la localidad, A. Doménech, la correspondencia, la verdad, Ibidem, rafael Henriquez Padrón, El Eco de Canarias, Alonso Quesada, Alcubilla, las Efemérides, diario de Las Palmas, Maurice Fabre, Jorde, Jose Suarez falcón, Pedro Socorro y tantos otros que hablaron y contaron los aconteceres con la gracia del momento. 

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