NOCHES DE LUNA AMARILLA

Esa luna que cuelga sobre el tapiz negro del inmenso Atlántico, Un farero que termina la faena y que en una noche azulada pone el contraste con el tazón amarillo sobre la almena del mirador sorbiendo nostalgia por una «Cuba libre».

Solo hay dos señales que invitan al canto de las sirenas. Las escamas plateadas de las olas que reflecta la luna y proyectan el silencio del rumor marino. Las sombras que mecen la noche lujuriosa, donde los colores son milagros caprichosos de la luz.

Una noche para enmarcar, un momento para pinchar las connotaciones del existencialismo y la sutíl belleza serena que solo el alma puede ver cuando deja libre el pensamiento.

Que la magia y la verdad no apaguen las luces, que las sombras y el color armonizen siempre con la elegancia el equilibrio del bien y del mal. Dos misteriosas fuerzas que gobiernan y manifiestan la vida.

Por la fugaz constancia de los momentos. Vida.

FELI SANTANA

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