CON VOZ PROPIA

A MI MADRE CARMEN

(Pedir disculpas por el retraso en la publicación de este artículo, pero son las cosas que tiene el veranillo e irse de vacaciones. Un parón en la edición de artículos provoca estos retrasos, pero suponemos que el autor nos perdonará porque lo que prima es el contenido y la intención)

Más que una alegoría es un agradecimiento a Carmen. A sus años de reinado en este mundo, patrona santificada que apareció en el Monte Karm -Carmelo- gracias a los predicamentos de fe del profeta Elías, Y que ha tomado la gracia divina de ser virgen marinera, por muchos países y pueblos del mundo.

Yo recuerdo pequeñito la tradición de ir caminando hasta el Barranco de las Goteras desde la Gavia, a la pequeña Ermita del Carmen, para festejar el santo de mi madre, eran unas horas de camino de ida y vuelta, pero íbamos con una alegría entusiasmada.

Para nosotros niños, solo primaba la fiesta en su candor veraniego. Los helados – cucuruchos de mantecados- de fresa, bajo los eucaliptos de las haciendas. Tavo y yo gastábamos todos nuestros ahorros, dándonos un homenaje de crema dulce helada. Que rica por dios, reconocíamos la gente diferentes vecinos de barrios cercanos al nuestro, los enamorados bajo el prisma de una fiesta de verano, que solo gozaba del acto religioso, en la mañana del 16 de Julio de aquellos pintorescos años sesenta, un lugar con un encanto especial que marcó mi existencia y la de nuestra familia.

Carmen en la familia materna abundan bastantes, tantas como Miguel, su significado se ha multiplicado de mayores a tíos y primos de varias generaciones y continúa su andadura al futuro. Porque es nombre cercano y veraniego, es integridad de identidad conexa a los menesteres del santoral. Con una fuerza especial y milagrosa de su gracia divina.

Mi madre Carmen está en sus 80 años, en una cadencia manifiesta de movilidad y atención familiar, que en esta tesis de cuidados ha tomado la iniciativa su hija Rosa Marina, haciendo gala y honor de santificar a su madre. Su Carmen Ramírez Suárez.

Hoy es un día especial para mi madre, siempre lo fue para toda la familia sentir que Carmen, la de Rosa, Carmen, la Servando, Carmen, la de Ramón. Tías Carmen, Primas Carmen y Carmelos. Cuantos hallazgos cercanos por un nombre tan peculiar. Carmen nos inspiraba a verano, a playa, a Fiesta, a alegría veraniega, a familiaridad, era y es un nombre enhebrado de pasiones religiosas desde Andalucía a su Cádiz desde la Isleta portuaria, al Arguineguín pueblo marinero, su gloria se festeja en emocionante procesión marítima, que atrae la curiosidad turística por el derroche de pasiones carmelitas.

Felicidades a todas las Carmenes de la familia y del mundo. Amigos, amigas. y en especial a la matriarca de mi madre, por ser su santoral y por el recuerdo perenne del amor que nos transmitía siempre en señal de la unidad familiar de su fe.

Gracias Mama, por llevarnos pequeñitos a las fiestas del Carmen andando, montaña abajo, mientras descubríamos el mundo que nos rodeaba.

FELI SANTANA

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