RELATOS CORTOS

ARMONÍA DE SEDUCCIÓN

Con el despertar de la primavera,

 como las abejas en su esplendor,

pululan el afecto de su vida,

así asemejan un juego

de combinación y naturaleza,

 poder de sugestión

 adornos de belleza,

dulzura de color,

la semblanza es adorable

en la armonía de seducción,

los achuchones son ternura

destacada del amor.

LA CUEVA DE TUMBA

Entre el barranco y la montaña quiso excavar en el tiempo, el secreto de los antepasados que guardaron los elementos, cueva tallada en la roca que apenas la luz alcanza, que misteriosamente te revelas como caverna de añoranzas.

Y entre tus paredes apiladas se esconden lagartijas que viven en el paraíso de una tierra olvidada, caideros que bañan juncos, que ayer enhebraron cestas hoy reverdecen alegres, sin nadie que pode crestas.

Inviernos que llenan aguas de escorrentías, a sabiendas el regalo, guardamos para sequías.

Allí nació el milagro de descubrir en la roca un escondite seguro, el agua que nadie toca.

A mi amigo Pepe Henríquez el aborigen que descubrió la Cueva de Tumba y el alma de Gran Canaria.

DESPIERTA ISLA, LLEGÓ LA PRIMAVERA 

La magia de la naturaleza, no pierde el tiempo en exhibir su condición de belleza, pues solo el tiempo es capaz de esculpir los momentos, los ciclos de la vida.

Cuánta paz transmite su silencio, sus gritos de esperanza y armonía. Árbol que, sobre troncos negros, calcinados de sol, tempestad y vida, son capaces de resucitar la sencilla hermosura de lo natural.

 Exhibir su espejo de luz de los escenarios del cielo. Si a la paz del nuevo día, que es capaz de dar tanta dulzura y serenidad a nuestras vidas. No acude nuestra mirada, sensible y humana.

Debiéramos considerar nuestros registros, desordenados de madurez, como un error de la evolución humana. Estos espejos de la vida que se manifiestan para darnos lecciones de humildad y naturalidad, deberían ser los profesores de nuestra existencia.

Ojos para verte siempre hermosa. Gran Canaria. 

LA LUNA DE FEBRERO

Trío de emociones contenidas sobre un pedestal de agua, espacio de color luz y alborada con la ternura imantada de una luna enamorada.

 Es un arrullo en la aurora, última mirada a quien despereza al nuevo día. Un conjuro de belleza antes que despierte el sol, secretos del silencio, mientras el frío en el pico Teide congela febrero con arrapos de telares blancos.

Las nubes vagan sobre el océano respirando fragancias de las dos orillas y acá en la mesa del Aserrador del Nublo, la rana hipnotizada es petrificada por la luna, como víctima feliz de algún hechizo milenario.

Cuánta belleza en un suspiro, cuánta lucidez inmortaliza en la mirada de la mañana. Nacho G. Oramas, con la naturalidad de los pétalos de almendreros. Cazador constante de emociones y magnitudes.

FELI SANTANA

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