BERLANGA, CATELA Y EL CALVARIO

Con el buen tiempo, tras la calima y los rocíos evidenciamos una búsqueda de rincones hacia el sur de la Gran Canaria. Queremos recorrer las medianías de Ingenio, el perímetro de este pueblo sureño, que esconde un montón de paisaje agreste y rincones con encanto. La ruta será de asfalto, para todo tipo de motos, preferiblemente las que uno lleve con comodidad. 

Partiendo desde la antigua carretera de Telde a Ingenio, que desde el cruce del Goro, se interna en las Cuatro Puertas, barrio aborigen. Que bien merece una visita a su montaña mágica espectacular. Lo dejaremos para más tiempo y detalle, mientras nos dejamos llevar por un buen asfalto hacia Ingenio: Piletillas, Casa Alonso, El Draguillo para cruzar el barranco de Aguatona, donde nos internarnos pasando el Cercado Grande a la derecha, señalizado como la Berlanga. 

Ahí ascendemos por entre invernaderos y fincas selladas de privacidad, dejando el barranco de Aguatona a la derecha, donde se divide con el de Tabuco y sube haciendo tajo de asentamientos aborígenes en las riberas del barranco. Arriba la montaña a la derecha, las crestas de Caldereta junto al volcán milenario que duerme en las medianías de la Pasadilla y que pocos conocen su hondonada.

Nosotros continuamos por el Camino de Catela hacia el Lomo los Majanos orillando siempre el barranco hasta la piconera, que nos envía hacia el pueblo por asfalto, por la Presa de los Majanos y las fincas desperdigadas con oasis de palmeras y olivos. Bien recuerdo nuestra época de organización de los Enduro genuinos de Ingenio, todos estos caminos y sendas eran pura adrenalina para el enduro, entre paredes de piedras secas y terrazas abandonadas.

Nos metemos en el barrio del Calvario para subir hasta las Cruces donde hacemos una parada para mirar al sur desde este enclave urbano con ese misterio religioso que siempre encierran las tradiciones de los pueblos. Nos dejamos llevar por el ascenso de la pista asfaltada en dirección a las cumbres y después de sortear infinidad de barranquillos y pasos, nos saca alegres hacia la carretera de la subida a la Pasadilla. 

Continuando el camino tenemos la oportunidad de degustar su excelente cocina en los restaurantes que allí lucen, uno junto a la ermita de San Antonio, en la plaza y el restaurante el Cazador, de buena fama y mejor mantel. También para los más puros, encontramos la tiendita de aceite y vinagre del callejón, donde no faltan botellines ni bizcocho. 

Por supuesto, la visita en esta época de primavera nos abre los sentidos y transfiere ese concierto de armonía natural que desprenden las cumbres de este sur de medianías, en los que podemos seguir ascendiendo o deleitarnos con los campos de flores silvestres que abundan en todas las direcciones, bien merece una escapada pausada para reconocimiento y disfrute. Por supuesto en moto, mejor y más divertido. 

 Conoce, descubre y cuida tu tierra.

FELI SANTANA

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