CON VOZ PROPIA

EL PORTILLO, LAS ROSAS Y LOMO MATA ASNOS

Los encantos de las tierras altas, siempre van acompañados por paisajes seductores a la mirada, con grandes desniveles, barrancos o montañas, por ello nuestro paisaje es tan rico y variado que aparece un constante cambio paisajístico al escudriñarlo, una suerte de isla montañosa, como rezan los montañeros por toda Europa, un continente en miniatura de primer nivel de relieve. Uno de los lugares más montañosos en tan poco espacio físico. 

Nos vamos a las Lagunetas de San Mateo, allí delante de su espectacular Iglesia, con el inmenso mirador del Barranco de la Mina. Podemos tomarnos el aperitivo en la misma plaza antes de partir. Tomamos el acceso a la general de San Mateo al Parador de Tejeda GC-15, queremos descubrir los espacios cortos y lo que guardan en sus rincones…

Tomamos el primer desvío al Portillo, la calle del último paseo de los muertos, va paralela a la GC-15 un nivel más bajo y llegamos pronto a la Degollada del Portillo, podemos acceder y avanzar unos cientos de metros por una pista de tierra detrás del cementerio de Las Lagunetas, nos lleva Lomo Abajo del portillo hasta el final, donde perdemos la visión por la vegetación tan alta y descubrimos nuevos rincones escondidos.

Volvemos al Portillo para tomar la GC-15 en dirección a Las Rosas, rodeando el naciente del Barranco de la Mina, que tiene su primera recogida de aguas en la Presa de Antona, un kilómetro más abajo. nosotros nos dirigimos hacia Las Rosas, y entramos en el cruce de Cueva Grande a la derecha. 

En el restaurante Las Rosas está el desvío tomamos la GC-600 y avanzamos entre castañeros y barranquillos sobre unos 1300 metros hasta el Lomo Mata Asno que cambia la visión del paisaje, nos encontramos con otro cruce lomo abajo por la Longuera y la Casa de la Cal.

Desde este punto podemos divisar abajo el embalse de Antona a la izquierda que suele estar siempre con agua, al otro lado del Lomo, a la derecha, el barranco del Maipez, que baja de Cueva Grande y encierra otros afluentes y barranquillos hasta continuar con el de los Chorros y llegar al amplio valle de la Lechuza. 

Esta carretera fue el primer camino real de San Mateo a Cueva Grande y Lagunetas, de ahí su famoso y curioso nombre Matasnos que en realidad era el sufrimiento de las bestias cargadas de mar cumbre lomo arriba, antes de realizarse la GC-15. Ahora permanece cortado con vallas en muchos cruces de la misma, para evitar atajos de los ávidos por llegar. 

Sin embargo, podemos descubrir un paisaje muy hermoso de las depresiones de San Mateo y que habrá que descubrir palmo a palmo. 

Las opciones de enlazar y conectar con otras tantas rutas son variadas y abundantes nosotros les dejamos que las escudriñen y descubran. 

 Cuida, conoce y protege tu tierra.

FELI SANTANA

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