DOS FORMAS DE ENTENDER LA POLÍTICA EN VALSEQUILLO

Reflexión sobre el Pleno del pasado 28 de julio
El pasado jueves, 28 de julio, se celebró un Pleno ordinario en Valsequillo. En él volvimos a ser testigos de dos maneras radicalmente contrapuestas de entender el debate público.
Por un lado, el grupo de gobierno demostró rigor, serenidad y un discurso profundamente documentado.
Por el otro, vimos a los portavoces de la oposición visiblemente desorientados (evitamos llamarles «líderes», pues el verdadero liderazgo exige un respaldo real de la militancia que, a todas luces, brilla por su ausencia en ambos casos).
Y además, en este Pleno la percepción general es que el guión ha cambiado.
La nueva versión de Francisco Atta
En el caso de Francisco Atta, el giro fue significativo. En lugar de recurrir a los gritos a los que nos tiene acostumbrados, descubrimos la nueva versión de un charlatán muy básico y decepcionante.
Ante los continuos reveses cosechados últimamente, el portavoz de ASBA se mostró «muy manso» y pretendió atacar al Gobierno casi ‘pidiendo disculpas’, pero sin abandonar su verborrea habitual.
Con un discurso enredado y contradictorio, intentó rebajar el tono para no parecer el camorrista grosero de otras veces. Algo es algo.
Seguramente alguien le habrá hecho alguna sugerencia sobre su lamentable forma de llamar la atención de una audiencia que aprovecha para irse a la ducha cuando él habla. Y es que la vida no está para perder el tiempo escuchando un aburrido discurso en un idioma que casi nadie entiende.
Sin embargo, a pesar del falso intento —y para su desgracia—, el resultado no cambió: el grupo de gobierno no le dio la mínima opción y volvió a desmontar con extrema facilidad ‘todas y cada una’ de sus mentiras.
Fabiola Calderín volvió a venir sin hacer los deberes
Por otra parte, la estratagema del concejal de «El cambio necesario» —al solicitar una comparecencia voluntaria ante el Pleno— hurgó de lleno en la herida, y Fabiola Calderín se desangró literalmente.
Volvió a venir al Pleno sin hacer los deberes y se le notaba mucho. Estuvo como casi siempre y se refugió en su repetitivo discurso.
Lejos de entrar al fondo del asunto, prefirió acogerse a dudas sobre la legalidad del procedimiento, hasta el punto de que el propio Secretario tuvo que intervenir para poner orden y aclarar las cosas.
El debate tuvo, una vez más, un claro ganador
Si en algo coincidieron los portavoces de la oposición fue en su desesperado intento por distraer la atención sobre su pésima gestión durante los últimos tres años, la cual quedó retratada en apenas unos minutos por Víctor Navarro.
El responsable de Hacienda no tuvo compasión. Sin necesidad de atacar directamente ni actuar con mala fe, desmontó a la oposición con números, fechas y datos irrefutables.
Fue entonces cuando sobrevoló el pleno la palabra clave: la moción de censura que propició el cambio de gobierno hace tan solo 8 meses. Aquel hito sigue pesando como una losa sobre la oposición, y el nerviosismo al recordar esa fecha resulta evidente en ambos portavoces.
Ante la falta de argumentos, Fabiola Calderín decidió abandonar el Pleno antes de la réplica concluyente de Víctor Navarro. Se olía el peligro y decidió batirse en retirada —algo poco habitual en ella—, pero estaba acorralada y desarmada. Y lo sabía.
Otro suspenso alarmante de la concejala de Coalición Canaria
El Alcalde cerró el debate con una reflexión rotunda:
«Reconozco un error del grupo de gobierno: tardamos demasiado tiempo en presentar la moción de censura. Teníamos que haberlo hecho mucho antes para evitar tener que estar ahora devolviendo subvenciones y ayudas que se concedieron años atrás.
Pero aquí estamos, luchando para salvar hasta el último euro. Menos mal que ya no gestionan este Ayuntamiento. Frente a su mala gestión, nosotros ponemos orden; frente a su apatía, nosotros ponemos entusiasmo, trabajo y organización. Y los resultados, a la vista están, ya están llegando.»
Antonio Sosa Robaina es exmilitante de ASBA y vecino del Valle de San Roque.
