HACEN POSIBLE UNA MEJOR EDUCACIÓN

UN HOMENAJE A LOS MAESTROS, ESOS GRANDES OLVIDADOS QUE TRABAJAN COMO HORMIGUITAS PERO QUE NADIE TIENE EN CUENTA, NI LAS FAMILIAS, NI LA ADMINISTRACIÓN, NI SOCIEDAD EN GENERAL

CONSTENLASON tantos los que hacen esfuerzos en esta crisis para que todo siga siendo igual que antes del confinamiento, que no tendrían horas los días para poder reconocerlo. En las grandes crisis la sociedad muestra su mejor rostro y quienes sin duda han demostrado estar a la altura son los profesores. Miles de ellos se sientan cada mañana frente a una pantalla para comenzar su jornada laboral. Atrás quedan los días de tiza y encerado, café de recreo con los compañeros, las risas y gritos del pasillo, o los latosos turnos de vigilancia del patio. A raíz del cierre de los colegios, su vida ha cambiado de manera abrupta, teniendo que adaptarse al teletrabajo una fórmula que ya tenía un fuerte respaldo en las escuelas de negocios y en el mundo de los recursos humanos, pero no en los colegios.

De un día para otro, los docentes, sin ninguna ayuda, han sido capaces de crear de la nada un sistema de educación a distancia, para seguir prestando sus servicios desde casa. ¿Materiales? Su ordenador personal con acceso a internet pagado de su bolsillo; ¿Espacios? El salón de su casa, que vuelve pública la intimidad de su hogar; ¿Formación? Autodidacta fruto de la investigación personal; y todo ello en una jornada laboral interminable en la que hay que contestar centenares de correos electrónicos de los alumnos.

 

Si hace meses se hubiese planteado un ensayo sobre los conocimientos digitales del profesorado español para impartir clases de forma exclusiva a través de la red, se hubiese organizado un buen revuelo. No serían pocos los que aducirían gran cantidad de impedimentos: Elaboración de temarios y materiales de apoyo, formación en materias como la clase on-line, la evaluación no presencial, herramientas digitales educativas, acompañamiento emocional del alumno a distancia, y un larguísimo etcétera. Con toda seguridad los informes concluirían que lo de dar clases solo on-line sería poco menos que una idea fantasiosa, imposible de materializar a corto plazo.

Sin embargo la realidad es imprevista, sorprendente y tozuda, y de repente, los cerca de 10 millones de estudiantes de nuestro sistema educativo dieron un gigantesco salto desde la enseñanza presencial a la on-line. Con sus problemas, fallos y experimentos, los profesores y solo ellos fueron capaces de conseguirlo. Una auténtica gesta que con el tiempo se valorará, ya que ninguna Administración del Estado hubiese sido capaz de esto y menos con esa rapidez y eficiencia en tan solo 48 horas.

Los profesores saben y han trabajado con el convencimiento de que educar es como cuidar una planta, jamás ha de abandonarse porque es el modo de que crezca, o lo que es lo mismo, si queremos hundir a la ciudadanía, privémosla de su derecho a la educación.

Tal vez este es el momento de examinar con profundidad el modelo educativo, y la forma en la que se enseña y aprende, pidiendo esfuerzos a las administraciones educativas para seguir potenciando entre sus profesionales el talento, la creatividad y la resiliencia (tan presente estos días), además de poner más en valor a los profesores y la importancia de su vocación de servicio a los alumnos y a la sociedad.

La dedicación que veo estos días entre los profes de mi hija para inspirar a sus alumnos y conseguir que vivan una cierta normalidad, me lleva a aplaudirles por su trabajo y por haber devuelto la educación al lugar que le corresponde, lo que en España no siempre se ha tenido tan claro.

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JOSÉ ANTONIO CONSTENLA

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