DEL SILENCIO IMPUESTO A LA PALABRA LIBRE

En 1939, nació en España la generación del miedo. Una gran parte de la ciudadanía que sobrevivió a la Guerara Civil española vivió, desde entonces, con el miedo en el cuerpo y fue esa generación la que no informó a sus hijos e hijas del horror y del hambre que estaban sufriendo, en una España que les había prohibido la libertad de expresión y es que el régimen franquista, impuso un control férreo que afectó a los derechos civiles, la cultura y ,sobre todo, a la vida de las mujeres, las cuales no tenían derechos, sólo tenían deberes. En ese ambiente dictatorial y en la ignorancia total de lo que acontecía en España en esos momentos, pasé mi primer cuarto de siglo.
El miedo atenazaba a los mayores, había mucha desconfianza y no se confiaba en nadie, por temor a ser denunciados ante el régimen o a que les pasara algo peor. Con el paso del tiempo, pude imaginar cómo se podría sentir una mujer que quisiera ser libre.
No quise, ni pude reprochar la falta de información política a mis padres, ni a mi entorno, sobre todo, en mi adolescencia, ya que el miedo que habían de tener ante un régimen autoritario que había asesinado a tantas personas, solo por manifestar el rechazo a esa tiranía tan brutal, era por lo tanto, comprensible el silencio de nuestros mayores.
Trabajé desde muy niña y cuando contaba con 15 años de edad, comencé a estudiar en Radio Ecca, esa fue mi primera y gran escuela. En 1982, y con motivo de XVII Aniversario de Radio Ecca, participé en un concurso de redacción en el cual resulté ser la ganadora. El premio fue un diccionario de Everest y visitar varias islas canarias.
A principio de los años setenta, me nombraron Delegada Local de la Sección Femenina y aquello sirvió para que en nuestro municipio se pudieran llevar a cabo cursos de cocina, costura y otras labores femeninas y con ello (si aprobabas), te extendían un certificado conocido como SERVICIO SOCIAL de la mujer, tengo que decir que en todos los cursos que se dieron en Valsequillo de Gran Canaria, durante mi etapa como Delegada, no suspendió ninguna mujer. Estos cursos eran preparatorios para ser buenas “amas de casa” y exigibles para poder acceder a la obtención del carnet de conducir.
En 1976, ya muerto el dictador, la S.F. organizó un viaje para las Delegadas Locales de España a Medina del Campo (Valladolid), sede central y Escuela Superior de mando de la S.F. y fue allí, en el Castillo de la Mota, donde estuvo encerrada Juana I de Castilla (conocida como Juana la Loca), por orden de su madre, Isabel la Católica. En 1504, en ese mismo castillo, murió Isabel la Católica. Mi estancia en ese castillo fue de doce días, tiempo suficiente para darme cuenta de que aquello era un cuartel. Se dieron muchas conferencias y no todas eran a favor de la dictadura. A partir de ese momento, me rebelé contra el sistema y fue justo, cuando en el Ayuntamiento de Valsequillo hubo un cambio de poder en la Alcaldía; Manuel Sánchez Peñate, quién fuera el primer alcalde de la democracia, derrocó a través de un proceso irregular, al que fuera Alcalde de Valsequillo hasta ese momento, Antonio Ortega Trujillo.
Por ese entonces, el Movimiento Nacional estaba dando sus últimas boqueadas, muerto el Dictador, se fue instaurando muy lentamente la Democracia con Adolfo Suárez, como presidente del Gobierno, no sin algunos sustos de por medio, como el fallido golpe de Estado de 1981, con Antonio Tejero (miembro de la Guardia Civil), como promotor del mismo.
En fin, llevamos casi cuarenta años en Democracia y aunque no es la perfección, considero, como politóloga, que es el mejor de los sistemas políticos ya que en Democracia el poder reside en el pueblo, mediante elecciones libres y en la separación de poderes. Aunque hoy en día, existen dudas al respecto en cuanto a la separación de poderes.
No quiero terminar sin la advertencia a los más jóvenes y no tan jóvenes, de que las Historia es cíclica y hoy, tenemos en nuestro poder y con nuestro voto la posibilidad de no repetir la Historia. Como dijo el filósofo español George Santayana: “Un pueblo sin memoria está condenado a repetir su historia”. Cuando oyes decir a personas que no superan los cincuenta años: “con Franco se vivía mejor”, te das cuenta de la incultura política que existe en nuestro país. Duele oír esa frase y reflexionas para tus adentros: ¡qué sabrán ell@s…!
-A mi generación no se le INFORMÓ por miedo.
-A las nuevas generaciones no se le ha INFORMADO
Porque creíamos que el pasado estaba muerto.
-Desgraciadamente, no es así.
Hay un viejo refrán que dice: “Nunca es tarde si la dicha es buena”
PINO ROSA SUÁREZ MARTEL



