CANARIAS COME DE LO QUE VIENE EN BARCO

Nosotros vivimos mirando al mar, muy bonito todo, pero comemos de lo que nos traen por el mar. No hace falta ponerse en plan película de guerra. Hazte una pregunta tonta, ¿qué pasa si una semana, dos, no entran barcos con comida, de qué comemos?
Ahí es cuando nos acordaríamos de las medianías, de las tierras que están abandonadas, llenas de hierba, y de las fincas que vemos como si fueran una postal. Que en Canarias se produce comida, sí, pero ni de lejos la que nos hace falta. Los datos más recientes difundidos sitúan el autoabastecimiento alimentario de Canarias en torno al 24%. Es decir, producimos aproximadamente una cuarta parte de lo que consumimos y dependemos del exterior para el resto.
Claro que hay cosas que sí tenemos, papas, un 63%, huevos, más del 70%. Lechuga y tomate, eso está bastante bien, pero hay otras que dan risa, p’a no llorar, cereales, un 3%; legumbres, un 5%; la leche no llega al 2%, y en carne es un 13%. Esto quiere decir que tomates tenemos, pero el gofio, la leche del desayuno y la carne nos vienen de afuera.
Y lo mejor viene ahora, tenemos vacas, cabras, cochinos y gallinas… pero el pienso para esos animales también viene en barco, tenemos ganadería, pero la comida de la ganadería no es nuestra. Este es otro cordón umbilical amarrado al puerto, como los niños chicos.
Esto de la soberanía alimentaria no es para ponernos ahora a producir de todo aquí, eso es imposible y una simpleza económica. Esto es para no quedarnos tirados si un día hay un follón y los barcos no llegan.
Y ahí es donde está la discusión de verdad, si dependemos tanto de fuera para los cereales, la leche, la carne y el pienso, ¿qué estamos haciendo para depender menos?
No estamos hablando solo de soltarle cuatro perras a uno para que plante cebada y trigo, se trata de recuperar las tierras que hay suelo agrícola perdido, lleno de malas hierbas.
Se trataría de dejar que los jóvenes puedan coger una finca sin tener que hipotecar hasta al perro, es que se dé agua para el campo y que no te cueste un ojo de la cara. Sería volver a plantar lo de aquí, lo que aguanta sol y viento, producir hierbas y pastos para no tener que traerlos de fuera, de manera que el ganadero pueda vivir de su trabajo y no de las ayudas.
Que se pueda guardar comida, transformarla y conservarla, no que todo tenga que venderse hoy o se pudre. Tenemos que preguntarnos algo muy sencillo, ¿cuántos días aguanta Canarias sin barcos? Y no es para meter miedo es para saber dónde estamos, nuestra situación real.
Porque si solo producimos un 3% de cereales, igual habría que preguntarse por qué seguimos en el 3%. Si no llegamos al 2% de leche, habrá que preguntarse qué le hicimos a las vacas. Si la carne viene de afuera, habrá que ver qué necesitamos para producirla aquí.
Que esto no se arregla en el supermercado, se arregla en el campo, en las medianías, en las granjas, en el agua. Y dejando de ver al agricultor como una foto bonita para el turista, y empezar a verlo como lo que es, una pieza importante y clave para que estas siete islas en medio del mar puedan comer.
Conciencia de que vivimos en siete islas, donde el mar nos trae todo y el mar nos puede dejar sin nada, esto es de sentido común. No se trata de cerrar Canarias al mundo, es producir un poco más de lo que sí podemos producir y que podamos vivir de eso.
La pregunta no es si podemos ser autosuficientes, que ahora mismo, mirando los datos, no podemos. La pregunta que hay que hacerse es, ¿cuánto de autosuficientes podríamos ser y qué nos pasa si ni lo intentamos?
Y esa respuesta está en los despachos, si se apuesta por los proyectos desde los gobiernos municipales, insulares y de toda Canarias por nuestra agricultura y ganadería, por el sector primario, la respuesta está en la tierra que tenemos abandonada y que sus gentes, al no tener apoyos ni expectativas, también tienen que abandonar.
Fuentes: Gobierno de Canarias, Indicadores sobre el grado de autoabastecimiento alimentario en Canarias (2017-2021), y datos de autoabastecimiento difundidos en 2026. Los porcentajes por productos proceden del estudio oficial.
MIGUEL MONZÓN
