ALMOGAREN EN EL CORAZÓN

Almogaren nos dio cobijo, sentido y formación a muchos jóvenes valsequilleros en un momento clave de nuestras vidas. Veníamos, en muchos casos, huérfanos de identidad, buscando ese algo que une a los pueblos y a su gente, la cultura, nuestra cultura popular, vivida y sentida desde las raíces.
Casi sin darnos cuenta, entre ensayos, ratos de risas, salidas a las actuaciones y tantos momentos compartidos en las fiestas, fuimos embebiéndonos de un profundo sentimiento de pertenencia. Primero al pueblo, después a nuestra tierra y, con el tiempo, a nuestra nación.
Descubrimos que lo que hacíamos era mucho más que folclore y jolgorio… que también lo había, y bendito fuera. Había compromiso, identidad, memoria, valores y una forma de entender quiénes éramos y de dónde veníamos.
Muchos de los que pasamos por allí, y que de alguna manera seguimos sintiéndonos parte de ese universo tan amplio y tan grande que es Almogaren, le debemos una parte de lo que hoy somos, tanto en lo personal como en lo político y en lo profesional. Por eso seguimos vibrando con cada paso que da, con cada nota que suena y con cada nueva generación que recoge el testigo y mantiene viva la llama.
Almogaren sigue siendo un referente para mi generación y estoy convencido de que también lo es para las que han venido detrás.
Gracias, Reyes Bolaños, por compartir con tanto cariño lo vivido en ese ensayo. Aunque no pude estar presente, tus palabras también me hicieron sentir allí.
Y gracias eternas a Almogaren. Nuestro Almogaren. Mi Almogaren. Porque cada uno de los que hemos pasado por él guardamos una pequeña historia, una vivencia irrepetible y una forma muy nuestra de entender lo que significa pertenecer. Al final, todos llevamos un pedacito de Almogaren en el corazón, y eso ya forma parte de lo que somos.
MIGUEL MONZÓN

