7 MESES Y 16 DÍAS: CUANDO EL RELOJ EMPEZÓ A CAMINAR OTRA VEZ

Hay quien dice que siete meses y dieciséis días no dan para mucho. Depende. Si uno espera inaugurar un aeropuerto o una playa en Valsequillo, probablemente no. Pero si de lo que hablamos es de devolverle el pulso a un Ayuntamiento que llevaba demasiado tiempo caminando con el freno de mano puesto, entonces ese tiempo da para bastante.
Porque gobernar no siempre consiste en cortar cintas. A veces consiste en algo mucho menos vistoso, pero infinitamente más importante: abrir cajones, ordenar expedientes, pagar facturas, responder a los vecinos y hacer que la maquinaria vuelva a funcionar.
Y ESO, AUNQUE NO SALGA EN LOS TITULARES, TAMBIÉN ES POLÍTICA.
Desde el 18 de noviembre de 2025, cuando prosperó la moción de censura, el nuevo gobierno municipal ha tenido que dedicar buena parte de sus esfuerzos a algo tan poco glamuroso como imprescindible: PONER ORDEN.
Mientras algunos siguen preguntando dónde están las grandes obras, otros han preferido empezar por algo bastante más sensato: comprobar si había gasolina en el coche antes de salir de viaje.
PORQUE RESULTA DIFÍCIL CONSTRUIR FUTURO CUANDO PRIMERO HAY QUE RECOGER LOS ESCOMBROS ADMINISTRATIVOS DEL PASADO.
En apenas siete meses se ha reorganizado la administración municipal, se han recuperado figuras esenciales como la Secretaría y la Tesorería, se ha iniciado la Relación de Puestos de Trabajo, se han desbloqueado cientos de expedientes y se ha devuelto cierta normalidad a un Ayuntamiento que, según reconocía el propio gobierno, acumulaba importantes retrasos administrativos.
NO ES UNA REVOLUCIÓN.
ES ALGO MUCHO MÁS ÚTIL.
ES GESTIÓN.
Y LA GESTIÓN RARA VEZ HACE RUIDO.

También conviene recordar un dato que habla por sí solo: alrededor de 1,74 MILLONES DE EUROS abonados a proveedores y más de SEISCIENTAS FACTURAS PAGADAS.
Claro que pagar facturas nunca da tantos aplausos como prometer cosas.
Pero pregúntenle al pequeño empresario, al autónomo o al comercio local qué prefiere: un discurso brillante o que le ingresen lo que lleva por ser generoso muchos meses esperando.
Normalmente eligen lo segundo.
Otra de las decisiones inteligentes ha sido desbloquear proyectos que llevaban demasiado tiempo respirando en una sala de espera administrativa.
-La antigua Casa Cuartel de El Colmenar vuelve a mirar al futuro.
-El Plan de Sostenibilidad Turística vuelve a avanzar.
-Se anuncian inversiones para instalaciones deportivas.
-Las ayudas sociales se reorganizan.
-Se modernizan ordenanzas.
-Se trabaja en mejorar los servicios públicos.
Y, quizá lo más importante, vuelve a verse un Ayuntamiento presente en los barrios.
Porque Valsequillo siempre ha sido un municipio donde la política se hace más escuchando en la plaza y los barrios que escribiendo notas de prensa.
Hay además un detalle que dice mucho sin necesidad de levantar la voz.
El nuevo gobierno decidió congelar las retribuciones políticas y eliminar un cargo de confianza.
No arregla todos los problemas del municipio. Pero transmite un mensaje.
Y en política los mensajes también cuentan. Especialmente cuando vienen acompañados de hechos.
Naturalmente, queda muchísimo por hacer. Sería absurdo sostener lo contrario.
Quedan obras pendientes, proyectos que ejecutar, inversiones que materializar y problemas históricos que nadie resolverá con una varita mágica.
Quien piense que siete meses bastan para solucionar lo acumulado durante años, probablemente también crea que la niebla de la cumbre se despeja soplando.
Pero lo importante es que hoy el Ayuntamiento parece caminar. Y cuando una administración vuelve a caminar, los vecinos terminan notándolo. No porque se lo cuenten. Sino porque las cosas empiezan a ocurrir.
Aquí decimos que EL MOVIMIENTO SE DEMUESTRA ANDANDO.
Y en Valsequillo, después de siete meses y dieciséis días, puede discutirse la velocidad. Puede discutirse el rumbo. Lo que parece bastante más difícil es sostener que el Ayuntamiento sigue parado. Porque no lo está.
Y, AL FINAL, QUIZÁ ESA SEA LA MEJOR NOTICIA.
Como diría cualquier vecino tomando un café en la Plaza del Pilar: «No será perfecto… pero, por fin, esto volvió a arrancar. Y ya era hora, señoras y señores.» …y estas cosas también hay que decirlas y dichas quedan.
MIGUEL MONZÓN
