EL REY Y EL PSOE

rafael alvarezEl sistema político actual, el ungido en la Transición hasta la fecha, que opera a modo de una Segunda Restauración, está inmerso en un proceso de cuestionamiento desde la Gran Recesión de 2008 y los efectos de la poscrisis que persisten y el intento de desconexión de Cataluña con el que ha emergido, otra vez, y con toda su complejidad, el largo debate territorial que marcó constitucionalmente el siglo XX. La pulsión de ocaso y desgaste político nos retrotrae a la segunda etapa de la Restauración Alfonsina (1874-1931) marcada por la tragedia de la pérdida de las últimas colonias en 1898 y la Guerra del Rif donde las clases populares, que no podían eximirse pagando la cuota, derrocharon sus vidas durante el Desastre de Annual (1921).

 

VIÑETA REYLa Fiscalía suiza ha emprendido una investigación en la que atribuye cuentas irregulares a Juan Carlos I tanto en ese país como en paraísos fiscales. Todo ello, lo ha destapado una transferencia de 65 millones de euros a favor de Corinna Larsen al calor de las posibles comisiones que el rey podría haber recibido desde Arabia Saudí. Por su parte, Corinna Larsen anuncia que denunciará a Juan Carlos I (que sea emérito, es ya a estos efectos lo de menos) en Londres por amenazas. Se abre, por lo tanto, un periplo judicial de alto voltaje donde entra en juego la inviolabilidad del monarca que es la que le parapeta de cara a una posible comisión de investigación parlamentaria que impulsan Podemos, ERC, JxCat, Compromís, Más País y el BNG y que, sin embargo, el PSOE rehúye.

Si el PSOE no se suma a la iniciativa o sencillamente la impide escudándose en la técnica legal, se comprobará nuevamente que su naturaleza política de actuación es la propia del partido dinástico y sistémico sobre el que, junto a UCD y AP/PP, ha basculado la Segunda Restauración desde que en la Transición el poder constituyente se encontró con que el principio democrático estaba sujeto a la no discusión del principio monárquico. En el fondo, fue el precio a pagar por la izquierda en una negociación tácitamente desigual que quedó representada en aquella rueda de prensa en la que Santiago Carrillo arropado por sus camaradas aceptaba públicamente al rey y a la bandera rojigualda relegando el espíritu de la Segunda República y la memoria del largo exilio.

El compendio de amenazas y tejemanejes, según Corinna Larsen, que afloran ahora después de que el cariño mutuo se evaporara para dar paso a imponer su silencio, no habrá manera de taparlo en la sociedad. Por lo que impedir la comisión de investigación parlamentaria será una formalidad que no podrá evitar el menoscabo material que acusará la Casa Real. Si el PSOE juega a ser el Práxedes Mateo Sagasta de la Primera Restauración, antes o después lo pagará electoralmente. De hecho, ya lo está haciendo: Pedro Sánchez no ha alcanzado el cúmulo de poder que tuvo Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y está en La Moncloa a son de un Gobierno de coalición que ha roto la tónica del bipartidismo imperfecto. En su momento, los conservadores y liberales fueron desbordados por las fuerzas políticas aún extraparlamentarias. Fue la constatación de la inviabilidad del régimen. Hoy por hoy vivimos una situación similar. Volvemos a revivir lo que supuso el Expediente Picasso para Alfonso XIII a cuenta de las corruptelas en Marruecos. Lo de Juan Carlos I viene a simbolizar el deterioro, ya afianzado, del sistema político actual.

RAFAEL ÁLVAREZ GIL

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