OPINIÓN

MANOLITO EL CARTERO

El hombre que llevaba cartas y repartía cariño.

Hay personas que pasan por un pueblo. Y hay otras que, sin hacer mucho ruido, se quedan en él para siempre. Manolito era de los segundos. Manuel González Santana, para los papeles. Manolito el Cartero, para todo Valsequillo.

Su casa, su vida y sus raíces estuvieron siempre vinculadas a Tenteniguada. Pero su trabajo lo llevó por todo Valsequillo. Y eso en aquellos tiempos, era mucho más de lo que hoy podemos imaginar.

ERA CARTERO, y ser cartero entonces no era simplemente llevar sobres de un sitio para otro, aquello era otra cosa.

Era conocer los caminos, las casas, las familias y hasta los perros, saber quién estaba esperando una carta con ilusión y quién prefería que aquella mañana no llegara ninguna, saber dónde vivía cada cual aunque no hiciera falta poner demasiadas indicaciones.

Por donde vive fulanito, después de aquella curva…y Manolito sabía perfectamente dónde era, conocía Valsequillo a pie, a golpe de camino y de conversación.

De Tenteniguada para arriba y de Tenteniguada para abajo, por los barrios, por las medianías, por aquellas carreteras y caminos donde antes el tiempo parecía ir más despacio. Y así, carta a carta, casa a casa, familia a familia, fue formando parte de la vida de mucha gente.

Porque una carta podía traer noticias de un hijo que estaba lejos, una felicitación, una fotografía, una buena noticia, un papel importante o simplemente unas palabras de alguien a quien se echaba de menos.

Y allí aparecía Manolito, con su manera de ser, con su cercanía y con esa confianza que da el tiempo, dejó de ser simplemente el cartero para convertirse en uno más. Y claro, siendo uno más, también conocería muchas historias.

Aunque, como buen hombre de pueblo, también supo guardarlas.

Porque antes la gente tenía menos prisas y quizá más conversación. Se abría la puerta, se recibía la carta y seguramente caía algunas palabras más, ¿cómo está la familia?, ¿Y los chiquillos?, ¿Cómo va la cosa? …bueno deles recuerdos. Y Manolito seguía camino, porque quedaban más casas, más cartas, más vecinos y más Valsequillo.

Hoy vivimos rodeados de mensajes instantáneos. Un teléfono vibra y en unos segundos sabemos qué está haciendo alguien que está a miles de kilómetros.

Pero hubo un tiempo en que una carta podía tardar días, semanas o incluso meses, y cuando llegaba se esperaba con ganas.

Quizá por eso aquellos carteros eran algo más que carteros.

Y también había cartas que se veían venir y ya sabía que aquello no traía precisamente una serenata, pero Manolito hacía su trabajo, y lo hacía para todo el municipio. Durante tantos años terminó formando parte de ese Valsequillo de antes, de los personajes que no necesitaban presentación.

¿Quién? Manolito el cartero, y con eso ya estaba todo dicho.

Con el tiempo, aquel hombre de Tenteniguada que recorrió el municipio entero fue dejando recuerdos por muchos rincones y en muchas casas, todavía hoy hay gente que cuando escucha su nombre sonríe, y eso dice mucho.

Porque hay personas que cuando se van, dejan recuerdos. Y hay otras que dejan algo más, dejan que los recuerdos se sientan como entrañables y llenos de cariño, y Manolito dejó todo eso y más.

Por eso no es casualidad que una calle de Tenteniguada lleve su nombre.

LA CALLE MANOLITO EL CARTERO.

Una calle que lleva el nombre de aquel hombre que durante tantos años recorrió nuestros caminos llevando cartas a nuestros vecinos.

Y ahora, con su nombramiento como Hijo Predilecto a título póstumo de Valsequillo, el municipio vuelve a acordarse de él y a reconocer lo que fue para nuestra historia y para tantas personas.

Quizá todo se pueda resumir en algo muy sencillo, lo que seguramente le habríamos dicho si estuviera aquí.

¡¡Gracias Manolito!!

MIGUEL MONZÓN

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