CUANDO LAS PROMESAS SE CUMPLEN Y SE MATERIALIZAN LOS SUEÑOS

“Porque cuando llevas más de 20 años, creyendo en algo que solo existe en tu cabeza, el día que se hace real no gritas. Lo reconoces. Como si por fin te encontraras con alguien que llevabas esperando toda la vida”.
21 años seguidos es una historia de terquedad nivel leyenda. Este es mi primo, tiene más batallas que contar que un libro de historia.
Jonathan Herrera Gil (06 de Mayo de 1979)47 años(“Yony el guapo” para sus conocidos/as en Valsequillo), miró la lista de aprobados por séptima vez en su vida. Las otras seis, habían salido sin su nombre. Esta vez sí. Después de miles de euros gastados en academias, gimnasios, material deportivo, fisioterapeutas y una dieta sana al igual que cara, (con lo que, según él, hubiese pagado ya prácticamente su hipoteca), todo esto combinados con sus trabajos del momento, más noches sin dormir, fiestas y encuentros entre amigos/as cancelados. Muchas veces escuchando, “¿de verdad te vas a presentar otra vez?. Viendo en diferentes ocasiones, cómo amigos/as y conocidos/as aprobaban antes que él. Lágrimas de impotencia derramadas (tras los No Aptos), unas veces en soledad y otras acompañado de su círculo más cercano.
Eso sí, él lloraba cuatro días seguidos, pero al quinto ya estaba de nuevo en el gimnasio y pensando en seguir preparándose para las siguientes convocatorias. Hoy,después de 21 años tras el sueño y 7 oposiciones presentadas, ya es funcionario de carrera del cuerpo de bomberos de San Bartolomé de Tirajana. Su historia no va de inteligencia, ni de suerte. Va de no bajarse de la gua-gua, aunque lleves años dando vueltas a la misma parada. Hoy se sienta a contarnos, cómo se sobrevive a 6 portazos para abrir, por fin, esa puerta. Es la historia del muchacho que convirtió el “suspenso” en un “trámite”, y su sueño en la forma de vida que deseaba. Dice que el secreto fue creer en sí mismo y su inquebrantable cabezonería.
¡Acababa de aprobar!. Casi 21 años, tachando días en el calendario y por fin era el último que iba a marcar.
–¿Cómo y cuándo empieza tu vocación por el tema de protección civil y posteriormente cómo fue el salto a las oposiciones para bomberos?

A Protección Civil, llego entre los 11 ó 12 años, allí empecé a conocer gente que colaboraba con ésta entidad. Entre ellos los hijos de Pepe, que era el jefe de protección civil en ese momento. Me gustaba la labor que hacían, el estar ahí en las fiestas, echar una mano, si pasaba algo. Ayudar a la gente me llamaba me atraía de una manera especial.
Estando ahí, poco a poco me gustó el ambiente, me gustó la sintonía que había y me quedé.
Pasados unos años, entre los 16,17 años, cuando salían incendios forestales, rescates, etc. Esto era algo que me llamaba mucho la atención, era otro nivel, al ver
que protección civil me brindaba la oportunidad de poder participar en ese tipo de aciones, fue cuando empiezo a valorar el por qué no enfocarme a ser bombero.
A partir de éste momentos, se convirtió en mi meta, mi sueño y empecé a formarme con los cursos que me brindaba Protección Civil en Valsequillo.
–¿Qué año y a qué edad te presentaste por primera vez a la oposición de bombero?
Fue en torno al año 2005 con 25 años. En éstas, fueron una toma de contacto para ver cómo eran pero sin preparármelas apenas. Y ahí me fui dando cuenta de que no eran nada fácil.
–20 años de preparación y 7 oposiciones presentadas, ¿cómo se explica eso?
Tiene una explicación que igual mucha gente desconoce:
*La primera característica e inconveniente: las convocatorias a ésta oposición ”no son de carácter anual”, entre una y otra pueden pasa 4,5,8 y hasta 10 años, dependiendo a cuales te presentes.
*La segunda característica: es que las plazas son muy poquitas y por el contrario, se presentan muchas/os aspirantes de cualquier parte de España. Por ejemplo, en estas que he aprobado, solo habían 11 plazas ofertadas.
Anotado lo anterior, habría que añadir y meter en la mochila personal, que tu primer gran hándicap de opositor,¡ a bombero, es que si suspendes, tienes que poseer (o buscar) la fuerza mental suficiente, para resetear, volver al punto de salida y decir “bueno, acabo de suspender, la siguiente oportunidad que tengo no es el año que viene, Dios sabe cuándo será”, (de hecho, en las oposiciones al cuerpo de bomberos de Las Palmas habían pasado más de 10 años e igualmente en las de San Bartolomé de Tirajana)
Segundo gran hándicap, es que al no salir las oposiciones anualmente tienes que seguir estudiando y reciclándote académicamente, desde el minuto uno al igual que tienes que mantenerte en perfecta forma física. Tenemos que recordar que en cada oposicion, yo iba cumpliendo años y por lo tanto era “más mayor, vas sumando años, las fuerzas no son las mismas, ni la velocidad, ganas peso más fácilmente, el cual te cuesta también más perderlo y con todo esto, consciente que te vas a tener que jugar tu plaza con muchos aspirantes más jóvenes, rápidos y fuertes, en las mismas pruebas y mismas condiciones. Que yo recuerde, solo en dos o tres ocasiones presentadas pusieron baremos por edad. No fue el caso en las que aprobé, el más joven tenía 25 años(21 menos que yo).
-¿Hubo algún año en que de verdad pensaste “lo dejo ya”? ¿Qué te hizo seguir al siguiente?

Sí, me ha pasado, no solo una sino varias veces. Sobre todo las tres últimas oposiciones. Por ejemplo, en las oposiciones de Las Palmas de hace cuatro años pasé el teórico con buena nota, en el psicotécnico, nos ponen tres exámenes: En uno de ellos, denominado “matrices”,lo suspendo, yo reclamo porque tras revisarlo no encontraba ese suspenso y me dice la psicóloga que están perfectos, pero que me faltó una pregunta más por resolver para estar aprobado, por la igualdad entre los/as aprobados/as.
Cuando suspendía una oposición. Yo me hacía un pequeño luto de 4 días en el que lloraba y asimilaba lo que había pasado. Revisaba y valoraba los errores cometidos en la oposición y los anotaba para intentar que no volviera a pasar en la siguiente. Y lo que me libraba a mí de ese malestar era volver a la la rutina: el gimnasio, el volver a estudiar, y a todo esto trabajando.
Yo tenía que trabajar por la mañana desde las cinco de la mañana en pie o desde las cuatro, terminar al mediodía, irme a entrenar, terminar por la tarde, irme por la noche a la academia. Así seis días en semana durante los años que fuera hasta que nuevamente se convocaran las siguientes oposiciones.
Al principio, sigues adelante, eres joven y piensas en la próxima será, luego con los años vas valorando tus posibilidades y dices, mientras crea que tengo opciones sigo. Así es como no dejaba de intentarlo, más mi cabezonería.
-¿Qué fue lo más difícil: estudiar, la preparación física, aguantar la presión de fuera o no rendirte contigo mismo?
Un poco de cada cosa. La presión de fuera sí la tienes, hay mucha gente que te dice, qué haces ahí ya con más de 40 años presentándote a oposiciones. Todos/as los que entrenan suelen tener veinti pocos y treinta años, están como toros físicamente al lado tuyo ¿qué haces ahí ?
Y un poco eso me motivaba también a decir, no, nadie me va a decir a mí que yo no puedo hacerlo. Hasta que el cuerpo me diga paro, yo sigo.
Y gracias a Dios no me rendí, tenía una promesa y un sueño que cumplir. Si lo hubiera hecho no estaría hoy donde estoy.
–¿Cambiaron mucho las oposiciones en estos 20 años o al final era siempre el mismo muro?
Exceptuando en las de Cádiz, donde si eran un poco más diferentes (igual algo más duras) que en las realizadas en Canarias. En el resto han sido muy similares siempre.
Las pruebas físicas, exceptuando alguna cosa que han quitado y han puesto otraa o han modificado, muy iguales. En alguna oposición que me he presentado ponían baremos por edades. Y eso me beneficiaba un poco al tener más de 40 ó incluso hubo un baremo que era más de 38 creo que también me beneficiaba un poco, pero eso solo me pasó en dos o tres ocasiones.
En el resto siempre he tenido que competir igual que los chavales de veinti y pocos, con las mismas pruebas, las mismas marcas, los mismos tiempos.
Los temarios, exceptuando cosas que cambian de un año para otro, son idénticos, la física depende del momento, cambian alguna cosita, pero suelen ser muy similares: La cuerda, la carrera, la piscina, pruebas de fuerza, etc.

-¿Alguna vez tu familia te pidió que lo dejaras? ¿Cómo se gestiona eso sin romperte?
En el entorno familiar es cierto que sí, se hablaba siempre eso. Después de tantos años y tantos intentos. Que por qué seguía, que lo dejara. Te decían, ”siempre hay gente que está por delante de ti”, “ van a elegir a otras personas”, “que eso está todo dado”. En definitiva que buscase otra alternativa de trabajo.
Pero lo duro era cuando yo llegaba y mi tía me abrazaba y me daba ánimos, al igual que mi abuelo. No así con mi abuela, que me repetía, ¿qué necesidades tienes de llegar siempre, llorando y decaído tras los suspensos, déjalo ya Yoni mi niño, busca otra cosa? Y yo mirarlos a los ojos, llorando y ellos preguntándome ¿vas a seguir con esto? y decirles, sí, seguiré hasta que el cuerpo me diga, para,
-¿Alguna vez sentiste que decepcionabas a alguien en particular, por no aprobar? ¿Cómo lidiaste con eso?
Con algún amigo íntimo, mi madre y algunos tíos en concreto. Sí sentía que los decepcionaba, porque tenían muchas esperanzas e ilusión, puestas en mí, y en que lo consiguiera. Pues lo lidiaba, siguiendo pensando que habría otra oportunidad, y que más pronto o más tarde, les iba a poder dar la alegría de haberlo conseguido.
–¿Quién no te dejó rendirte ni una sola vez en 21 años?
Sin duda alguna, mi abuelo. Él fue el que siempre mantuvo la esperanza de que yo lo conseguiría y el que nunca me dijo, déjalo, sino todo lo contrario, a por la próxima. Mi gran pena es que falleció y no lo pudo ver.
–Cuando viste “apto”en la lista de los 11 incluidos ¿qué hiciste en los primeros 5 minutos? ¿Quién fue la primera persona a la que llamaste?

Fue algo bastante curioso, yo estaba en casa, en el ordenador, realizaba un trabajo para la empresa en la que trabajaba. Media horita antes había entrado en el boletín oficial del estado y también en la web del ayuntamiento de Las Palmas a ver si habían publicado la nota ya que se suponía que en esos días tenían que salir. Y nada, no había nada.
De repente me suena el teléfono y era un compañero que se presentó conmigo. El único que llegó a la última prueba conmigo y es un buen amigo hoy en día. Resulta que vio la lista de los incluidos, antes que yo, y me llamó “llorando” porque él había suspendido, pero a la vez se entremezclaba por la alegría al ver que yo, sí había aprobado, me preguntaba entre llantos: ¿Yoni,lo viste? Digo, no, no, no estés con bromas ahora que estoy muy nervioso, no han publicado nada, le comenté.
Me dice, métete en la web que lo acaban de publicar, estás dentro. Me quedé sin aire ahí me quedé sin aire. Intenté coger el ratón, me puse a buscarlo. Él hablando conmigo. ¿Johnny estás bien, Johnny estás bien? Y yo callado. No podía ni respirar, literal. Abro la web y cuando me veo ya ahí, me derrumbé, ahí empecé a llorar, a darle las gracias a él por haberme llamado. Creo que lloramos los dos a la vez y en la distancia. Cuando ya pude gestionar un poco la situación, hice una video llamada a mi madre y padrastro. No paraba de llorar, no podía hablar. Mi madre cogió, el teléfono y empezó a llorar, por el otro lado, veía a mi padrastro llorando también.
Cuando ya logré unir dos frases, le dije, mira, les enseñé la imagen donde estaba la lista y ya les expliqué que había entrado, que por fin había aprobado. Porque ellos lo han vivido muy intensamente conmigo todos estos años al igual que los fracasos. Eran los primeros que habían estado ahí conmigo, empujándome, apoyándome año tras año, aunque en ocasiones me preguntaban si estaba seguro de seguir, porque lo pasaban muy mal durante esas travesías de preparaciones y pruebas. No obstante siempre respetaron mi decisión y tenían que ser los primeros en saberlo.
–¿Qué cambiaste en el último año que fue la clave? Si es que hiciste algo diferente.

Teniendo en cuenta que los años corrían en mi contra, posiblemente me tendría que plantear que podían ser mis últimas oposiciones, ya que me iba a presentar con 46 años y la próxima podríamos barajar que yo podría tener 50 años ó más. Esto sería un dato para tener muy en cuenta a la hora de pensar en seguir. Por lo tanto tenía que echar el resto en ésta convocatoria.
Creo que la clave fue principalmente, los entrenamientos. Lo que había hecho en las oposiciones anteriores no bastaba. Y entrenaba muchísimo, pero no bastaba, faltaba un poco más.
El bajar de peso, muy importante el hacer una dieta, el llegar a las pruebas con 5 o 6 kilos menos, ese tipo de cosas fue un poco lo que cambié en esta oposición y en la anterior en la de Cádiz. En la de Cádiz fui muy muy bien preparado y enlacé una oposición con otra. Esta situación me permitió mantener el ritmo de entrenamientos que tenía ahí y lo aumenté incluso un poco más.
Y luego el tema de la de la academia, el estar ahí constantemente, hacer cientos de tests. Tanto presencial en la academia como por ordenador en casa, estar ahí continuamente memorizando y dedicándole muchas horas diarias.
Yo terminaba por la noche en la academia y antes de acostarme para levantarme a las cinco a trabajar me hacía varios tests más, era casi obsesivo. Se me cerraban los ojos, pero me los tenía que hacer para levantarme otra vez a las 5:00 de la mañana para irme al trabajo..
Los fines de semana no tener vida social, no salía, el viernes, ni sábado ni el domingo, en casa encerrado, delante del ordenador estudiando. Tenía que dar un plus extra en todo, a lo que ya había hecho en oposiciones anteriores.
Fue tanta mi exigencia en los seis meses previos a la oposicion, que termine bastante tocado tanto en el terreno físico, como en el mental. De hecho, terminé la oposición después de las pruebas físicas lesionado. Una lesión de espalda, el cuerpo lo tenía destruido, creo que si llego a seguir un par de semanas más hubiese tenido un susto bastante importante. A todo esto, sumarle un cuadro grave de ansiedad. Tuve que ir al médico varias veces por urgencia porque no podía respirar por la noche, y tratarme un cuadro diagnosticado de ansiedad.
Al terminar la oposición tuve que estar con un tratamiento para que mi cuerpo volviera a su sitio, tanto física como psíquicamente.
-¿Qué sacrificaste que ahora, con plaza en mano, dices “valió la pena”?* ¿Y qué no volverías a sacrificar?
Sacrifiqué mucho esfuerzo, tiempo, dinero, y horas sin dormir.
Perdí una novia (de la que estaba muy enamorado) por culpa de las oposiciones de Las Palmas de hace cuatro años. La razón, no le podía dedicar el tiempo que ella necesitaba. Yo estaba más inmerso que nunca en la oposición. Veía que la relación no iba a ninguna parte. Por éste motivo lo dejamos de mutuo acuerdo, pero con la sensación que era algo que ninguno de los dos deseaba.
También sacrifiqué el tener más vida social, amistades que se quedaron en el camino, por no dedicarles tiempo y terminanaban desapareciendo. ¿Mereció la pena? No lo sé, pero sí fue un sacrificio que tuve que afrontar para conseguir y obtener lo que tanto buscaba y anhelaba.
¿Y qué no volvería a sacrificar?.Pues posiblemente hoy en día,intentaría gestionar de otra manera,mi relación sentimental con la presentación a la oposición, y salvar aquella relación de pareja que me hacía tan feliz.
Ahora que lo conseguiste, ¿tienes algún miedo? Porque empezar a trabajar en lo que te gusta después de más de 20 años estudiando, preparándote y desempeñando diversos empleos, supongo que también impone.
El único miedo que puedo tener a lo mejor es el no poder rendir al 100% en lo que me toca ahora.
El trabajo de bombero es muy físico y muy mental, hay que estar el mayor tiempo posible al más alto nivel en ambos aspectos.
Concretamente en el aspecto mental, tienes que estar muy bien, ya que es un trabajo duro, un trabajo en el que puedes ver cosas muy dolorosas, tienes que saber cómo llevarlas, cómo gestionarlas y cómo afrontarlas. Tanto física como psicológicamente, si no das de ti el máximo puedes estar en peligro: tú, pueden estarlo tus compañeros y las personas a las que vayas a ayudar.
El bombero no puede parar, el bombero tiene que continuar formándose y cuidándose, día a día semana a semana, mes a mes. Esa es la base de poder ejercer bien en esta profesión, no hay trucos ni milagros, sino esfuerzo continuo.
–Si el Jony de 20 años atrás pudiera ver al ‘Jony’ de hoy con la plaza, ¿qué crees que te diría?
Supongo que se alegraría muchísimo, me daría la enhorabuena, sabía que tu cabezonería te llevaría a conseguirlo y me diría que empezara a disfrutar un poco ahora de la vida.
¿Qué le dirías a alguien que lleva cinco o seis años opositando para cualquier oposición y ya quiere tirar la toalla?
Lo que yo les diría que continúen que pueden conseguirlo. Es cuestión de perseverancia, esfuerzo, sacrificar parte de tu día a día. Caer pero saber volver a levantarse y si es posible, más rápido y fuerte, pues mejor. Como te dije ,las de bomberos son algo especiales, por las pocas plazas y el tiempo en convocarse. Pero creo que puedo ser un ejemplo real, que se puede conseguir, sin temor a la edad y las veces intentadas. Hoy en día sigo entrenando y apoyo dándoles mis consejos a jóvenes y menos jóvenes, aspirantes a bomberos, para que consigan alcanzar su meta. Así lo haré mientras pueda.
-Dame una frase que resuma esos 21 años de oposiciones.
Destrucción total, tanto física como psicológicamente me he destrozado la cabeza, y el cuerpo. Pero valió la pena.

“Se sabía el camino y nunca lo abandonó”
Muchas felicidades primito.
ANTONIO GIL.
